Aleph

Guatemala, un país en juego

No podemos conformarnos con “lo menos peor”.

Estas elecciones de segundo grado son, definitivamente, un parteaguas en la historia de Guatemala. Nuestro camino como “República” ha dependido de una serie de factores que nos han llevado a ser uno de los países más corruptos y desiguales del mundo. Unas élites miopes han tenido un poder excesivo durante los últimos dos siglos y han funcionado, junto a otros actores u operadores, al margen de las normas de nuestra incipiente democracia, en detrimento de la mayoría de la población. A esto le hemos llamado el Pacto de Corruptos.

Veremos cómo funciona la nueva CC en un 2027 que se anticipa color de hormiga.

Por eso, cuando describen a Guatemala como un Estado fallido, siempre digo que es una equivocación; el Estado de Guatemala ha funcionado perfectamente para esas élites, de las cuales habló tanto en su momento Helen Mack. Sin embargo, desde hace aproximadamente una década, la confianza en esas élites se ha ido deteriorando. Hasta Estados Unidos, un actor determinante en nuestra historia política reciente, ha marcado distancia, sobre todo por dos razones: 1. Al ver la enorme cantidad de migrantes guatemaltecos en ese país del norte, tanto los republicanos como los demócratas se han preguntado qué tipo de “desarrollo” han propiciado esas élites; y 2. La foto en blanco y negro que, sobre las élites económicas conservadoras (no todas lo son), nos dejó la Cicig en la década anterior.

Se abre, en este proceso eleccionario, una oportunidad única para Guatemala. Ya pasamos por las elecciones que definieron la composición gallo-gallina del recién electo Tribunal Supremo Electoral (TSE), pero veremos hacia dónde se inclina cada uno de los magistrados en el año electoral 2027. En la nueva Corte de Constitucionalidad (CC), donde no pudo entrar Consuelo Porras porque su padrino, el usurpador, perdió cancha, hay alfiles que, históricamente, han sido parte del Pacto de Corruptos. Ya sabemos que la anterior CC metió la nariz hasta en el Legislativo y decidió cuál era SU Junta Directiva idónea en ese órgano de poder. Veremos cómo funciona la nueva CC en un 2027 que se anticipa color de hormiga.

Las elecciones en la Usac también son clave y, para mí, no han terminado. El usurpador es más burdo cada vez y el fraude se consumó porque el Consejo Superior Universitario (CSU) solo permitió que los cuerpos electorales afines a Mazariegos votaran en las elecciones del 8 de marzo. Afortunadamente, han sido interpuestos varios recursos legales para impedir que el usurpador tome posesión. Tener voz y voto en más de 50 procesos de elección que definen los destinos de Guatemala, como es el caso de la Usac, no es poco. Por ello, la Patronal que define bastante del Pacto de Corruptos y tiene más o menos el mismo número de sillas en instancias de votación, también está dando fuertes coletazos.

¿Y qué decir de la nueva Corte Suprema de Justicia (CSJ), que hereda una reputación tan cuestionada y está compuesta, en una relación de 3 a 2, para defender los intereses del Pacto? Esa CSJ que se fundó en procesos atrasados de elecciones que se acomodaron a los intereses del Pacto es la que tiene en sus manos la justicia de nuestro país. Sin embargo, hay una oportunidad de seguir abriendo camino, ahora que se avecina la elección de Fiscal General de la República del Ministerio Público (MP). No podemos conformarnos con “lo menos peor” cuando hablamos de la investigación que define los casos penales frente a la justicia y que, hasta ahora, ha estado en manos de verdaderos delincuentes. Los estamos viendo y las narrativas han cambiado. La televisión abierta, los medios escritos o la radio no pueden controlarse como antes y las redes han democratizado la comunicación en sociedad. Estamos en un callejón, pero yo le veo salida.

Quisiera recordar que los callejones de la historia son los lugares donde se cambian los paradigmas. El momento está dado, y aunque hemos sentido falta de firmeza del Ejecutivo en momentos determinantes, actores políticos como las juventudes y los pueblos originarios, siguen dando la talla. Unidad es la palabra y esperanza lo que nos sostiene. 

ESCRITO POR:

Carolina Escobar Sarti

Doctora en Sociología y Ciencias Políticas de la Universidad de Salamanca. Escritora, profesora universitaria, defensora de DDHH por la niñez, adolescencia y juventud, especialmente por las niñas