Si me permite

Hablar de problemas puede ser simple desahogo

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“La mayoría de las personas gastan más tiempo y energía en hablar de los problemas que en afrontarlos”. Henry Ford

La capacidad del habla correctamente cultivada permite la comunicación y además nos da la oportunidad de ser comprendidos para ser ayudados y orientados en todo aquello a lo que no le encontramos solución. Pero cuando nos expresamos es porque tenemos la apertura de recibir alternativas y no simplemente a que se nos esté dando la razón.

Muchos cambios en la vida han surgido después de una franca plática con alguien de una confianza cultivada, y ser quienes puedan ver alternativas que nosotros no vemos o bien saben mostrarnos un horizonte que nosotros no podemos visualizar.

Cuando tenemos un problema se puede evidenciar que hay algo más que la simple necesidad superficial. Cuando sabemos cómo describirlo seguramente el próximo paso es la espera de que alguien responda con algo que pueda ayudar y no simplemente la frase tan poco educada que se escucha: “¡Déjame! yo sé lo que hago…” Aparte de falta de educación es un claro rechazo a la convivencia que es tan vital para una sana relación y una productiva existencia de todo humano.

No se puede negar que un desahogo puede ayudar, pero nunca se le tiene que ver como una solución final a lo que se está viviendo. Es usual en muchos casos cuando estamos expresando un sentimiento o bien una situación que también nos estamos escuchando a nosotros mismos y el hecho de decirlo nos va aclarando el panorama y agradecemos al que estuvo dispuesto a acompañarnos en ese proceso.

Por el simple hecho de que todos somos diferentes y tenemos una manera muy particular de ver la vida, debemos ser muy cuidadosos y selectivos con quién estamos describiendo lo que estamos sintiendo.

Posiblemente algunos nos cortan de tal modo que nos condenan sin haber escuchado todo o bien sin que hayamos terminado de plantear lo que estamos viviendo.

Nos están dando respuestas que no son solución a lo que nosotros estamos planteando. Cuán diferente es el caso cuando hemos terminado de expresarnos y se nos plantean preguntas, las cuales nos ayudan a reflexionar y empezar a ver claridad en nuestro caso.

Es sorprendente observar que muchos cuando están escuchando nuestro caso nos preguntan y es simplemente para informarse o gratificar una curiosidad que ellos tienen, pero a la verdad no está la mínima intención de ayudarnos.

Si somos sabios y prudentes debemos tener el cuidado de no caer en ese estado, porque en lugar de encontrar soluciones a lo que estamos planteando, sin lugar a duda terminaremos con una mayor frustración y con un sentimiento que no nos ayudará para visualizar soluciones.

Una de las maneras más sanas para poder observar si estamos avanzando a soluciones cuando estamos compartiendo algún problema es cuando nos damos cuenta de que en cada paso que avanzamos el horizonte se va despejando al punto de que, sin haber terminado el proceso, la claridad llega en una manera meridiana y sin lugar a duda agradecemos a la persona que tan finamente nos estuvo escuchando y posiblemente con las simples frases no verbales que se expresó en el rostro nos ayudó grandemente.

El máximo valor de la convivencia no es eliminar la soledad, sino encontrar la ayuda y la comprensión cuando tenemos que pensar en voz alta.