Catalejo
Hace 50 años ocurrió la más mortal tragedia
La solidaridad debido a la tragedia, afloró.
Hoy se cumple medio siglo de la peor tragedia natural de la historia en Guatemala: el terremoto de 1976, el más devastador de América Latina ese año, con magnitud de 7.5 en la escala de Richter: Ocurrió a las 3.33 de la madrugada y tuvo larguísimos 33 segundos de duración en los cuales perecieron 25 mil personas equivalentes al 25% de los habitantes de entonces, y fueron heridos o afectados un millón y medio de ellos, es decir en total el 23%. Si ocurriera hoy, las víctimas serían 4 millones y medio. De quienes lo vivimos, sólo sobrevive el 13.5% de la población actual, de 18 millones. Los anteriores fueron en la Navidad de 1917 y en agosto de 1942, por lo cual no es exagerado no estar preparados para el siguiente, del cual solo ignoramos el cuándo será.
Poco a poco, el temor fue desapareciendo, las lágrimas se secaron. La vida continuó. ¿Cuándo será el próximo?
El de 1976 no tuvo ninguna prevención ni anuncio previos. Botó paredes y casas, rajó paredes, calles y carreteras al ser la peor experiencia de la vida de esa generación. Su epicentro fue en Los Amates, Izabal, y ahora ya hay más conciencia de las dos placas tectónicas terrestres y una tercera cercana. Anualmente hay unos 20 mil temblores, llamados así porque en su gran mayoría no son perceptibles y los restantes duran poco por ser leves y profundos en la corteza terrestre. Los anteriores fueron para la Navidad de 1917/enero de 1918, y en 1942, el 5 y 6 de agosto. La construcción de casas de adobe y los techos de teja de casas e iglesias fueron factores fundamentales para los daños, pero se sabe poco de la cantidad de víctimas mortales, por no haber mediciones.
Hace 50 años el adobe no resistió y causó daños parecidos. Algunos por la falta de resistencia de edificios de concreto sin columnas suficientes o adecuadas. La parte antigua de la capital, al norte de la ciudad, sufrió más daños. Por milagro, la pista del aeropuerto La Aurora permitió la llegada de aviones estadounidenses de carga con ayuda, así como de los enormes helicópteros Chinook —aun usados hoy en día— pero la ayuda vino de todos lados, los países latinoamericanos, Europa. El altiplano quedó destruido y desde el aire podía verse las laderas de los cerros sin árboles. Una anécdota personal es haber volado en uno de esos helicópteros cargados en 30 minutos, pero descargados en diez por los campesinos colocados en fila y trasladando de persona a persona la carga.
Era reportero entonces y tomé fotos y datos, tanto de las víctimas en los departamentos, como de quienes pocos minutos después de ocurrido estaban afuera de sus derrumbadas casas, algunos con ropa interior, cargando a sus hijos, abrazados, llorando a sus muertos. En la Aguilar Batres cerca del Trébol la enorme explosión de una gasolinera en la zona 11. Temiendo daños al puente el Incienso, tomamos esa ruta, con mi hijo mayor en brazos de mi esposa, asustadísimos al ver al Liceo Javier derrumbado. Mis papás y suegros estaban en la calle, con cobijas. Los días siguientes fue reconfortante ver a quienes echaban gasolina en las gasolineras, limitando a cinco galones la compra y empujar la cola de carros. Laugerud, el presidente, dijo en cadena: “Guatemala está herida, pero no de muerte”.
Los días siguientes vimos a los muertos llevados envueltos a los cementerios, por la falta de ataúdes. Recuerdo a una panadería repartiendo pan sin costo. La solidaridad debido a la tragedia, afloró. Los bomberos y el agotado personal médico de los hospitales, recibieron voluntarios para ayudar en todo: llevar heridos, ayudar en la cocina, manejar ambulancias. Aparecieron también militares locales y extranjeros para manejar tractores y despejar el paso o botar paredes peligrosas por estar inclinadas o rajadas. Los parques estaban llenos de carpas y muchas familias se quedaron por algunos meses durmiendo en estas o en el interior de sus vehículos o en autobuses. Poco a poco, el temor fue desapareciendo, las lágrimas se secaron. La vida continuó. ¿Cuándo será el próximo?