Si me permite

Haga planes productivos para el cierre del año

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“La planificación y preparación adecuada impiden el rendimiento defectuoso”. John Lanchester

Habiendo llegado a esta altura del año, cuando uno mira hacia adelante sin lugar a duda se percibe que estamos entrando a la última etapa del año. En el caso de este año en particular, con lo que se ha vivido, el panorama debe ser muy enmarcado en la productividad, para que en el momento que se esté iniciando el próximo pueda ser un tiempo en el que podamos de alguna manera lograr recuperación.

Es más que evidente que cuando uno puede y tiene la capacidad de planificar es mucho más probable que se tengan vivencias mucho más gratificantes a largo plazo que si evitamos ser influenciados por el sentimiento negativo de los que nos rodean y corremos tras los logros que se podrán eventualmente obtener.

La mejor manera para no desviarnos en nuestros objetivos que queremos alcanzar en esta vida es haber elaborado nuestro plan de una manera realista, ya que nos hemos tomado el trabajo de conocernos. Por ello no solo recordamos nuestras capacidades, también nuestras limitaciones, porque estas dos realidades son como rieles para un tren que nos ayudará a no descarrilarnos en los esfuerzos que estamos haciendo.

Las personas que han logrado más en la vida son aquellas que siempre tienen algo que hacer, y cuando están haciéndolo ya tienen claro y definido lo próximo que tienen por hacer. Eso no implica que nunca colaboren con uno, pero si lo hacen es porque hacen un espacio para poder ayudarnos, y tan pronto terminan regresan a lo suyo y de un modo como si no se les hubiera interrumpido para nada.

La vida nos enseña que cuando salimos a algún lugar debemos hacer planes, ya sea porque tenemos algo que hacer o para saber a dónde debemos ir, si lo hacemos difícilmente nos habremos de distraer por el simple hecho de que nos trazamos un destino y la mente y voluntad están comprometidas con ello y seguimos hasta alcanzarlo. Esto de ninguna manera me habrá de distanciar de los que me rodean para convivir con ellos, pero sin lugar a duda ellos estarán presentes, pero sin afectar o alterar mis prioridades.

Cuando tenemos el valor agregado de una formación disciplinada de planificar nuestra vida con todos sus quehaceres no implica que no podamos cambiar o alterar nuestros planes. Por el contrario, si nos habrán de beneficiar los cambios que pudiéramos introducir a largo plazo nos pueden dar mejores ventajas porque nos pueden abrir nuevos panoramas donde podemos expandir aquello que tenemos de modo productivo trazado y contemplado.

El error de muchos está en no planificar, pensando que cuando uno planifica lo que debe hacer es como que lo encarcelaran a uno porque está de alguna manera limitado. En verdad, es exactamente lo opuesto, porque el haberlo planificado me ofrece una perspectiva tan panorámica de lo que se puede hacer y lograr que fácilmente me abre muchas más alternativas y nunca me las reduce.

Por ello el tiempo que se invierte, primero, en aprender a planificar y, luego, en hacer la tarea en forma rutinaria hace la vida gratificante y productiva. Por ello muchos, antes de llegar a los abrazos y saludos de un fin de año, ya están visualizando cómo hacer las cosas en el próximo año que habrá de iniciar apenas a dos meses de distancia, como si la vida fuera una cadena y cada año, un eslabón.