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Hombres maltratados por mujeres

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Ayer se celebró el Día Internacional del Hombre, una fecha que la gran mayoría ignora siquiera que existe, mucho menos pensar que deba celebrarse. Si bien el Día de la Mujer, que se conmemora el 8 de marzo, recibe gran publicidad, la fecha dedicada al género masculino no obtiene la misma atención e importancia.

El propósito de esta festividad es promover la igualdad de género y de derechos, destacando los modelos positivos masculinos y promoviendo la salud del hombre. Esta jornada trata de mostrar un nuevo aspecto del sexo masculino, indicando los ejemplos a seguir, resaltando a quienes contribuyen al sustento de la familia, ayudan en el hogar, son buenos padres y maridos o compañeros cariñosos. Pero, aunque parezca increíble, también existen hombres que son víctimas de violencia intrafamiliar, la otra cara de la moneda, de la cual poco se habla. Hombres que, por su carácter apacible y tranquilo, se vuelven presa fácil de mujeres que abusan de su género para maltratarlos.

Se ha reportado que el 89% de los hombres-padres, que se separan de su mujer, reciben amenazas dirigidas a que estas los alejarán de sus hijos luego de la ruptura, seguidas de manipulación, ofensas e insultos. También hay episodios de acoso, tanto durante la convivencia como tras la finalización de la relación, y el chantaje económico está muy extendido.Y sin quitarle nada a la gravedad de la violencia contra la mujer, creo que la sociedad debe reconocer que también el hombre puede ser víctima de la violencia femenina.

El estereotipo dominante en la violencia doméstica retrata a los hombres como “los responsables”. Sin embargo, la realidad muestra cada vez más que muchas mujeres están abusando de su género para ejercer violencia de todo tipo sobre los hombres. Una violencia a veces feroz, que muchas veces tiene los mismos motivos y modalidades que la de los hombres hacia las mujeres, pero que, en este caso, ellos callan porque saben que están abandonados por la sociedad y las instituciones; muchos son incapaces de pedir ayuda por miedo al estereotipo de virilidad masculina difícil de romper, que no les crean, o a ser declarados culpables a pesar de todo. Ciertamente se trata de información unidireccional de una cultura dominante que procede de estereotipos y prejuicios. Esto se debe, en parte, al hecho de que la sociedad condena enérgicamente la violencia contra las mujeres, y así debe ser, pero cuando es a la inversa, poca atención ponen las autoridades en sancionar a estas damas.

Debemos entender que hay hombres que son auténticos caballeros, que jamás han agredido a su pareja, ni verbal ni físicamente; son de carácter apacible, y es allí donde muchas mujeres se aprovechan de la situación para maltratarlos y abusar de su bondad. Estos son los daños colaterales del feminismo exacerbado que ha hecho que las mujeres sean cada vez más agresivas y se crean superiores a los hombres, al punto de abusar físicamente de ellos. El respeto mutuo, sin importar el género al que se pertenezca, es fundamental en estos tiempos; la idea de exaltar por igual al hombre y a la mujer proporcionará equilibrio y armonía entre ambos géneros. De igual forma, la justicia debe ser igualitaria para cualquiera que abuse de su fuerza física contra otra persona.

Con este escrito no pretendo negar la existencia o menospreciar el fenómeno social del “femicidio”. Simplemente quería lanzar a la luz algunos detalles cuya difusión, en mi opinión, ha quedado en segundo plano en los medios de comunicación. Es bueno de vez en cuando darnos cuenta de que algo más sucede a nuestro alrededor, que quizás no se nos informa como es, pero que existe y merece toda la atención y prevención.