Cable a tierra

Honrar a quien honra

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

El lunes 25 de noviembre tuve el inesperado honor de ser reconocida por la Hemeroteca Nacional de Guatemala Clemente Marroquín Rojas como Columnista destacada del 2019. Este regalo de la vida vino en manos de la distinguida periodista María Eugenia Gordillo, directora de la Hemeroteca y corresponsal del Seminario de Cultura Mexicana en Guatemala. Me hizo estar junto a profesionales de la talla de Julia Corado y Rodrigo Carrillo, galardonados esa noche por sus enormes aportes al periodismo del país, cada uno en su especialidad. También fue reconocido el periódico feminista La Cuerda, que desde hace 21 años interpela nuestros esquemas machistas. El quinto homenajeado esa noche fue Soy502, como medio impreso novel del año.

Siendo yo una columnista de opinión que no tiene como profesión ni ocupación el periodismo, podrán imaginarse lo emocionada que me sentí de que mis columnas recibieran semejante merecimiento. Algo que, honestamente, nunca había imaginado que podría ocurrir.

Como soy una total convencida de que una persona nunca logra sola lo que logra en esta vida, decidí usar esta columna para agradecer especialmente a personas y medios sin las cuales jamás habría llegado este momento: Enrique Naveda, quien hace siete años me invitara a escribir columnas para el entonces nuevo medio digital Plaza Pública. Releo ahora mis primeras columnas y solo puedo agradecer a Enrique que me publicara de todas maneras. ¡No hay duda de que es un hombre con fe en el futuro y confianza absoluta de que todo ser humano puede mejorar con la práctica y el paso del tiempo!

También agradezco al licenciado Miguel Ángel Méndez Zetina, anterior director editorial de Prensa Libre, quien siguió su instinto al invitarme en 2013 a tener una columna semanal con ellos. Desde entonces son ya más de 300 las columnas publicadas sobre temas de desarrollo, políticas públicas, gestión pública y acontecer nacional. Agradezco a Brenda y a sus antecesoras, el ser mi cómplice semanal para asegurar que entrego a tiempo; y a la licenciada Doménica Velásquez, actual directora editorial, por seguir la trayectoria de su antecesor, y procurar que este importante medio periodístico refleje voces y perspectivas diversas existentes en la sociedad. A Prensa Libre, que ha tenido siempre un absoluto respeto a mi libertad de pensamiento y opinión.

Quiero agradecer también al licenciado Raúl Bolaños del Águila, politólogo, investigador y docente que durante varios años tuvo la paciencia y asumió el compromiso de leer los borradores de mis columnas y criticármelas antes de yo exponerlas al ojo público. Sus aportes fueron invaluables para ganar confianza, elevar mis estándares e impulsarme a que semana a semana pudiera entregar a ustedes un texto que despertara su interés y, sobre todo, ¡ojalá!, provocara su reflexión. Los errores cometidos en ese intento son todos míos, no de Raúl.

Mi familia sabe bien que hay un día cada semana donde por varias horas se pone en mi puerta el letrerito de “No molestar: haciendo mi columna”. Sus deseos y necesidades son diferidas hasta que finamente sale el email con el archivo de texto de mi computadora. Vuelvo entonces a ser madre, hija, hermana, ama de casa y profesional en otras esferas. Ellos saben que lo que me motiva cada semana a cumplir con este a veces tortuoso ritual es que usted, que me lee, se quede con alguna idea que le provoque cuestionar su propio pensar y lo que ocurre en el país. Por eso, mi agradecimiento más profundo es para ustedes, quienes me leen, estén o no de acuerdo con mi forma de pensar. Son ustedes quienes hicieron posible este reconocimiento que me ha hecho la Hemeroteca Nacional.