CATALEJO

Kissinger y su influencia en mucha realidad actual

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Henry Kissinger, al morir el viernes con un siglo de vida, abrió la puerta a años de análisis post mortem, profundos y tal vez serenos, de quien para bien o para mal decidió mucho del mundo de hoy. Fue el secretario de Estado con mayor poder e influencia, conservada cinco décadas, y sus decisiones afectaron la vida de millones de seres humanos, incluyendo los guatemaltecos. Lo consultaron doce presidentes de EE. UU., fue agudo analista de los retos actuales, entre ellos la inteligencia artificial y su riesgo para la especie humana. Sus admiradores lo aceptan y sus detractores lo desprecian con igual intensidad, porque al aplicar sin piedad la justificación de cualquier medio utilizado para llegar a una meta, habría hecho palidecer al mismo Maquiavelo.

Kissinger, republicano de hueso colorado, buscó el beneficio estadounidense sin importar nada. Su máximo poder llegó en los setentas y sus conversaciones secretas con el líder chino Chou en Lai, aristócrata mandarín culto y también pragmático e interesado en mejorar a China Comunista, fueron fundamentales para el fin de su aislamiento.
Empresas estadounidenses —capitalistas, claro— comenzaron a comprar productos chinos solo por su precio barato —efecto de las condiciones laborales infrahumanas, sin considerar lo ideológico. Medio siglo después, ese enorme país es la segunda economía del mundo y rivaliza de frente con Estados Unidos, en un resultado no previsto por el negociador, cuya meta era sobre y ante todo, evitar y destruir el expansionismo soviético.

' Estos son unos pocos retazos sobre un firme creyente de la justificación de cualquier medio para alcanzar una meta.

Mario Antonio Sandoval

No criticó ningún nivel de violaciones de derechos humanos en todo el mundo, mientras las cometieran aliados de Estados Unidos. Eso explica su apoyo a las dictaduras militares latinoamericanas de los años setentas –Argentina, Chile— y su visita a Guatemala en 1984 cuando el país ya iba al retorno de la democracia electoral. Para sus críticos es un causante del deterioro de la imagen estadounidense en Latinoamérica, porque sus pensamientos, opiniones e influencia marcaron por mucho tiempo la historia y la política exterior de Washington. Aun fuera de la luz pública, se mantuvo como un líder tomado en cuenta por sirios y troyanos. Y sobre todo estaba actualizado en la política y en el mundo de hoy, como el reto de la incipiente y ya peligrosa inteligencia artificial.

Mordaz, Kissinger en su última entrevista, al NY Times hace pocas semanas, indicó: “Hoy no hay candidato para la presidencia, pero para asuntos de interés nacional he apoyado a Biden en la guerra de Ucrania, aunque no comparto muchas de sus decisiones”. Según otro documento, dijo de Trump: “No es la primera persona que he aconsejado, que no entendió lo que dije o no quería hacerlo”, y esta vez señaló: “Tengo relación amistosa con él, pero se ha enfocado en sí mismo y le sería muy difícil unificar el país”. Alguna vez expresó: “Lo ilegal lo hacemos inmediatamente: lo inconstitucional toma poco más tiempo”. “Mao mató a la cantidad necesaria de personas para lograr un objetivo”.

“En el resto del mundo la forma más fácil de apoderarse del gobierno es con el control de los militares para establecer gobiernos autoritarios. Ya no es lo ideológico; es puramente deseo de poder”. “Los ideales deben estar relacionados con posibilidades prácticas inspiradas por estos”. “La Democracia peligra en Occidente porque la gente ha cambiado y las diferencias de ingreso son más obvias”. Respecto a la IA: “se debe entenderla para no caer en manos de máquinas y no causarle problemas de supervivencia a la especie humana, de cara a esa competencia provocada por los humanos”. “Con la edad, la serenidad cae sobre uno porque ya no se tienen expectativas del futuro y no se puede uno dañar mucho a sí mismo”. Sin duda, seguirá vigente el resto de este siglo.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.