Escenario de vida

La Amazonía arde mientras el mundo solo contempla

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

El verano del hemisferio norte del 2019 siempre será recordado por el excesivo calor y los incendios forestales. Ciudades en Estados Unidos, Francia y Alemania han llegado a temperaturas récord. El calor ha sido tan exasperante que en Dubái llegó a 65 grados centígrados.

Después de los devastadores incendios forestales, durante más de 16 días, acaecidos en el “pulmón del mundo”, dentro de la Amazonía de Brasil, la intervención del gobierno brasileño es prácticamente nula y ha perdido más de tres mil km cuadrados de área boscosa desde que el presidente Jair Bolsonaro asumió el cargo, en enero.

En esta ocasión los focos de incendios forestales aumentaron en un 83% en comparación con el año pasado, y aunque se trate de la temporada seca, no es excusa para que se hayan intensificado exponencialmente, según lo indica el periódico El Expectador. Esta región produce el 20% del oxígeno en la atmósfera de la Tierra y es hogar de innumerables especies de plantas y animales que están en peligro de ser devorados por las llamas. Por lo tanto, estos incendios no solo afectarán a Brasil, sino al mundo entero.

El daño ambiental es inmenso, por lo que las tribus de la Amazonía lloran, los animales y árboles gimen y nadie hace nada al respecto. La indignación aumenta cuando se les da importancia a noticias efímeras en las redes sociales, y en segunda instancia porque el presidente Jair Bolsonaro ha dicho que le es imposible apagar los incendios, por falta de presupuesto, y ni siquiera acepta que los incendios estén fuera de control. No obstante, las imágenes satelitales de la Nasa no mienten.

Dichas imágenes claramente muestran la aberrante quema de la Amazonía y se especula que por monitorear estas imágenes fue despedido el director del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (Inpe), que lo dirigía.
Alrededor del mundo, miles de personas están mostrando indignación y rechazo, pues muchos dicen que es una tragedia ocasionada posiblemente por intereses mercantilistas. Marcos Buckeridge, decano del Instituto de Biociencias de la Universidad de Sao Paulo, en Brasil, fue entrevistado por uno de los medios RT. Marcos explica que el gran problema para las regiones “súper amazónicas” son los posibles cambios del clima, provocando que sea inviable la agricultura a futuro y que la pérdida de biodiversidad es equivalente a la pérdida del patrimonio genético como substancias que pueden curar el cáncer, alzheimer o parkinson entre otras enfermedades.

El argumento que plantea Marcos es que una de las políticas adoptadas por el nuevo gobierno brasileño es desvalorizar los asuntos de medio ambiente. Es insólito escuchar que el gobierno de Bolsonaro piense que la preservación del medio ambiente perjudica el desarrollo. ¿Acaso no saben que los árboles nos brindan oxígeno y que con ellos podemos contrarrestar el cambio climático y asegurarnos del líquido vital? Ojalá tomemos de ejemplo lo que está pasando en Brasil para jamás repetirlo.

Bolsonaro culpa a las oenegés, mientras las oenegés lo culpan a él. Lo que sí es evidente es que el gobierno brasileño ha reducido el presupuesto y financiamiento al medio ambiente y las oenegés.
Otro señalamiento hacia Bolsonaro es que desistió de albergar la Conferencia del Clima de las Naciones Unidas (COP 25) y se quedó Chile como anfitrión, donde se dará cita la mayor parte de jefes de Estado y ministros de Ambiente del mundo.

Presiento que algún día quienes destruyen —aunque sea por ignorancia— la “Casa de Dios” serán puestos en prisión perpetua y hagan lo que hagan no podrán pagar su libertad con ningún dinero del mundo. Pronunciémonos en las redes sociales para que paren estos infames incendios.