Nota bene
La amistad y los alienígenas
El otro es un sujeto digno de respeto
Disfruté la película Project Hail Mary. Muestra la evolución de una sólida amistad entre el científico Dr. Ryland Grace, interpretado por Ryan Gosling, y el alienígena Rocky. La producción, de Phil Lord y Christopher Miller, se basa en una novela de Andy Weir.
Solemos encontrar amigos entre las personas que se cruzan en nuestro camino, como por ejemplo los compañeros de colegio y trabajo, los feligreses de nuestra iglesia y los vecinos. Asumimos como prerrequisitos los intereses y valores compartidos. En esta historia, sin embargo, se juntan dos sujetos que provienen de constelaciones distintas y requieren, para su supervivencia, de condiciones atmosféricas que son letales para el otro. Ignoran absolutamente todo lo relativo al ser que tienen frente.
El Dr. Grace despierta de un coma a años luz de la Tierra. En contra de su voluntad, fue enviado al espacio para salvar a la humanidad, la cual peligra porque no recibe suficiente luz y calor del Sol. Descubre que sus compañeros de vuelo fallecieron, y detecta una nave cerca de la suya.
Al inicio, Grace y Rocky se temen y se estudian. No poseen herramientas para entablar comunicación. Según Martin Buber, autor de Yo y tú (1923), existen dos formas de relación. El otro es un objeto, instrumento o problema en la relación Yo-Ello, mientras es reconocido como sujeto pleno, digno de respeto y encuentro en la relación Yo-Tú. La amistad auténtica pertenece a este segundo ámbito. No es utilidad, es reconocimiento.
De la comunicación nace la empatía.
Grace y Rocky se proponen entablar comunicación. Muestran tozudez, ingenio y paciencia hasta perfeccionar el lenguaje-puente que construyen entre ambos. Grace se había desempeñado como maestro, y pone de manifiesto su entusiasmo por darse a entender y su afán por resolver problemas complejos. A través del lenguaje creado, Grace comprende que Rocky es sujeto. Surge una empatía, un colocarse en sus zapatos, para intuir lo que piensa y siente. A partir de allí, ambos reconocen la posibilidad de colaborar para atacar el mal común que aqueja a sus planetas. Luchan juntos, unidos por la necesidad y la meta, pero además, por el compañerismo.
El trato constante hace brotar el cariño. Rocky y Grace bromean, celebran logros y se frustran juntos: cruzan el umbral del Yo-Tú. Toleran los defectos del otro. Rocky recrimina a Grace su desorden, y Grace muestra incomodidad cuando Rocky irrespeta su intimidad. Ambos fallan, pero constantemente renuevan su compromiso con la amistad y se esfuerzan por hacer la convivencia más placentera.
La relación se fortalece con base en normas morales compartidas. Los amigos se apegan a los compromisos tácitos de no traicionar, no abandonar, y ayudar incluso cuando es costoso. Rocky y Grace asumen riesgos significativos por el bienestar del otro. En torno a la amistad se desarrolla un sentido del deber, contraído libremente por cariño mutuo. Al punto que Grace está dispuesto a dar la vida por Rocky, y viceversa. La amistad de Rocky le dio a Grace nuevos motivos para esforzarse por vivir una vida virtuosa.
Esta extraña amistad de ciencia ficción nos obliga a examinar nuestras propias relaciones interpersonales. Debemos invertir el tiempo necesario para cimentar los vínculos que nos unen a otras personas, y evitar instrumentalizar a los demás. Debemos cultivar la caridad y reconocer el valor intrínseco del otro, buscando hacerle la vida placentera y procurando su verdadero bien. Intentemos comprender y respetar puntos de vista y reacciones distintas a las nuestras. Vivimos más plenamente cuando contamos con amigos auténticos.