Con otra mirada

La campana del Centenario

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

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En 1620 se construyó la capilla para venerar la imagen de la Virgen del Carmen, en la cima de una colina, al extremo nororiente del valle, por lo que es conocido como de la Ermita, de la Virgen, de las Vacas y de la Culebra.

Por su lado, la Culebra es el montículo levantado para llevar el agua desde San José Pinula a Kaminal Juyú, la ciudad precolombina más grande e importante del altiplano guatemalteco que ocupó las actuales zonas 7 y 11 de la capital. Su extensión y tamaño resaltaban, viendo el valle desde el camino de Santiago de Guatemala a la salida al Golfo.

El terremoto del 29 de julio de 1773 destruyó parcialmente la ciudad de Santiago, por enésima vez, por lo que los vecinos estaban dispuestos a reconstruirla, en tanto que el capitán general, Martín de Mayorga, recientemente llegado y en pánico, obtuvo la orden real para trasladarla. Eligió el valle de la Ermita, oficializando su asentamiento el 2 de enero de 1776, en las cercanías de la parroquia vieja. El 22 de octubre fue promulgada la orden real del 23 de mayo, disponiendo titularla Nueva Guatemala de la Asunción, en atención a la patrona del pueblo Jocotenango, primero en trasladarse y asentarse con su templo y plaza.

Sus habitantes, reconocidos alarifes y fontaneros, fueron indispensables para enfrentar el reto de edificar la nueva ciudad con los materiales y elementos arquitectónicos producto del ordenado despojo de la destruida y abandonada Santiago, que a partir de entonces se la refirió como la antigua Guatemala; la destruida, la abandonada, la desamparada.

El pueblo se asentó en el extremo norte de la trama urbana. El templo fue demolido en 1879 para hacer el Paseo Simeón Cañas y conectar la ciudad con el hipódromo del Norte, construido en 1873. La magnífica Plaza, en donde se celebraba la Feria de la Asunción, permaneció incólume, conocida más tarde como Parque Morazán.

El conjunto del Cerrito del Carmen sigue siendo un ícono de la ciudad y forma parte de su centro histórico. Está ubicado en la cima, en un recinto amurallado, reminiscencia del siglo XVII. Contiene la ermita, transformada en iglesia, cuando se le agregó la nave rematada por la fachada con torres, como atalayas, y decoraciones barrocas. Al frente, el atrio con el torreón al centro; la casa parroquial, el campanario y, en la parte de atrás, la enorme cruz en donde, si no mal recuerdo, fue ahorcado Pie de Lana, el famoso ladrón que pagó caras sus fechorías.

El campanario, de planta cuadrada, bajo y robusto, alberga cuatro campanas. La más antigua, de 1748, es conocida por el nombre que tiene grabado: Encarnación. La Volteadora, fundida en 1872 por Juan Klee, es la más pequeña. La Carmela, dedicada a la patrona del templo, fue fundida por Timoteo Gómez en 1925.

Destaca la llamada Libertad, fundida por Timoteo Gómez, para conmemorar el primer centenario de la Independencia.

En su cuerpo se lee: “A la memoria de los ilustres próceres de Centro América, 15 de septiembre de 1921”, y en alto relieve aparecen los bustos y nombres de los 13 ciudadanos que redactaron y firmaron el acta de Independencia: Gabino Gainza, Mariano de Beltranena, José Mariano Calderón, José Matías Delgado, Manuel Antonio Molina, Mariano de Larrave, Antonio de Rivera, José Antonio de Larrave, Isidoro Del Valle y Costricciones, Mariano de Aycinena, Pedro de Arroyave, Lorenzo de Romaña y Domingo Diéguez.

Pocos conocen esas joyas del centro histórico, por lo que invito a visitarlo y descubrirlas.