Urbanismo y sociedad

La debilidad social, económica y sanitaria

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Publicado el

Recordando aquellos tiempos de los años cincuenta. Primero: tomaremos el concepto de desarrollo que tiene que ver con realizaciones humanas que puedan servir tanto para organizar la vida comunitaria como para darle significado a la misma. Segundo: tenemos la definición de lo sociocultural, que consiste en dos conceptos diferentes. Es un fenómeno o proceso se hace referencia a una realidad construida. El término se refiere al estado de cosas de un país que alberga en su interior diversas culturas, diversos grupos étnicos y diversidad de idiomas, que puede tener que ver con cómo interactúan las personas entre sí mismas, con el medioambiente y con otras sociedades. El término se relaciona en la actualidad mayormente con diversos aspectos culturales e intelectuales. Esto genera una sociedad que está, a su vez, representada por una agrupación humana en busca de fines comunes. Esto genera una comunidad que es la expresión máxima de las sociedades donde se encuentran.

Bajo estos aspectos, tenemos que vencer esta pandemia que está aniquilando al mundo, pero hay algunos que no entienden cuál es el problema y de las medidas de prevención. Según el doctor Óscar Barreneche, representante de la OPS/OMS en Guatemala, la gente no necesariamente entiende su impacto, a veces reaccionan más fácilmente cuando empiezan a ver los muertos. Esperemos que este no sea el caso. Pero el Gobierno está muy consciente de que tiene que reforzar las medidas de distanciamiento en este momento, en que nos encontramos en una curva ascendente y que es muy posible que continúe así en las próximas semanas, asegura. El coronavirus ha puesto de rodillas a los países con mejores sistemas sanitarios, y va a ser peor en aquellos donde la sanidad privada juega un papel muy importante. Los países van a tener que dedicar al menos el doble del porcentaje del PIB que ahora destinan a la sanidad.

Como decíamos que a mediados de los cincuenta la ciudad de Guatemala empezó a realizar grandes cambios en sus funciones, forma y expresiones, con las cuales experimentó un nuevo modelo económico, ese que ahora se ve entre “la espada y la pared” cuando en lo sanitario hay una enorme ansiedad y angustia de la incertidumbre que pueda representar el impacto del covid-19, que sabemos que va a ser severo, como lo ha sido en el mundo entero, que registra un fuerte repunte de nuevos contagios.

Ante este momento, la solidaridad a nivel de país tiene que verse fortalecida. Eso se va a ver cuándo afrontemos lo duro, cuando venga el rebrote y empiece a tener impacto social y económico, esperando que esto vaya al mismo tiempo con un alto nivel de solidaridad de aquellos que pueden para con esta gran mayoría de gente que no va a poder responder sola lo que esto va a representar.

En Guatemala, la crisis sanitaria empezó a partir del 2010, cuando se percibió un cambio brusco en el comportamiento de la demanda de servicios de salud, lo que llevó a algunos hospitales a trabajar por encima de su capacidad instalada, y lo mismo en los puestos y los centros de Salud. Y ahora los agarró aún más, cuando la pandemia los está sobrepasando. Y tenemos, además, los aspectos socioculturales, con la presencia de las maras y la corrupción, que han provocado el incremento acelerado de las formas de extorsión, con la consecuente migración de la población marginada hacia otras áreas de menores posibilidades económicas. Más ahora que se está consumiendo estrictamente lo necesario, así como salir, lo cual ha impactado el deterioro social, en lo económico y en la salud.