Registro akásico

La decadencia humana

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

El hedonismo ha dado al traste con civilizaciones enteras. La decadencia imparable, resulta de tendencias basadas en sustraerse al trabajo esforzado, la austeridad y la disciplina ciudadana. Uno de los indicadores más importantes de esa predisposición, se ubica en el consumo de drogas. En el pasado, la declinación ocurría en imperios con territorios dilatados, pero determinados a una porción terrestre; mientras en la actualidad, es un fenómeno mundial. Se trata de la decadencia de la humanidad entera.

Sabido es la dificultad de realizar una definición satisfactoria sobre lo que debe considerarse una droga. No obstante, existe un listado de estupefacientes y excitantes prohibidos se trata de un listado de opioides y opiáceos, los estimulantes a base de cocaína, las anfetaminas, los canabaceos y otros. Todos producen estados alterados de conciencia con efectos negativos al relacionamiento humano y la salud.

En el último informe de la oficina de Naciones Unidas sobre drogas y crimen (UNODC) se destaca la tendencia de aumento de la población con prevalencia en la utilización de las drogas, por encima del 5% de la población mundial. Actualmente más de 300 millones de personas utilizan regularmente drogas. De esas, 31 millones sufren desórdenes de la conducta que ameritan tratamiento o son el desencadenante de conductas perseguidas penalmente. Se estima que medio millón de muertes son debidas al abuso de drogas. Además la drogadicción está asociada a la enfermedad y la muerte, desde el VIH Sida, hasta la desnutrición. Asombra que la producción mundial de opio creció 65% en el 2017; las drogas derivadas son responsables del 76% de muertes por exceso en su utilización. Las personas mayores de 50 años representaron el 39% de esos decesos en el 2015.

En contraste, el consumo de cannabis, en la forma de marihuana fumada se generaliza entre los jóvenes. En el 2016, se contó a 192.2 millones entre 15 y 64 años, como consumidores. Para ilustración de esa tendencia, se informa que 13.8 millones entre 15 y 16 años eran adictos. Al considerarse esa proporción, está claro el crecimiento exponencial de esta droga.

Al inicio eufórica, cuando se vuelve habitual se descubre como energizante mental. En los consumidores regulares de marihuana, se produce tanto agresividad o lo contrario, un estado de letargo. Largos períodos de consumo, dañan la memoria, el razonamiento y el habla. Los estudiantes la buscan por sus efectos inmediatos. El coste es comparable al alcohol con efectos más dilatados que éste. Además no produce la fuerte indisposición por intoxicación característica de los alcoholes.

La venta de cannabis ha sido legalizada en Uruguay y Canadá. En EE. UU. se acepta el uso bajo receta en 34 estados y en 10, es completamente libre. El negocio alcanza los US$10.8 miles de millones. Seguramente tendrá el mismo comportamiento del alcohol, al generalizarse, debido tanto a la tolerancia como el mejoramiento agronómico. En Canadá y EE. UU. se produce en invernaderos operados principalmente por trabajadores inmigrantes. Aceptan las condiciones de calor y humedad. El Gobierno canadiense reporta como origen nacional de los horticultores, a guatemaltecos, mejicanos y del caribe, en ese orden de importancia. El crecimiento mundial de la clientela es de 40% anual.

En algunos años, los tartamudos, los sociópatas y los desmemoriados serán una plaga. A los marihuanos se les reconoce rápido. Cuando se charla con ellos, contestan rápido, con ingenio, pero de manera agresiva. Cuando se pasaron de dosis se expresan de manera incoherente. Las adicciones crecerán.