A contraluz

La estructura paralela detrás de Bárbara Hernández

Haroldo Shetemul @hshetemul

¿Sabían, estimados lectores, de la existencia de la Noble Orden para la Excelencia Humana (NOHE), que se identifica como una organización colaboradora de la ONU? En su página web asegura que surgió en el 2015 y que tiene 200 embajadores alrededor del mundo. Señala que su objetivo es proteger a los niños, preservar los derechos humanos y velar por el desarrollo sostenible. Quizá pocos sabían que operaba en Guatemala porque su representación cayó en manos de políticos y activistas que durante el gobierno de Jimmy Morales se dedicaron a sabotear la lucha contra la corrupción. El 24 de abril pasado, en un operativo del Ministerio Público (MP) en busca del exdiputado Estuardo Galdámez se localizó a la cubana Bárbara Hernández en una vivienda en Sumpango, Sacatepéquez, donde habría estado el prófugo. Ella, una activista proimpunidad, dijo que ese lugar era la sede de NOHE y que era la embajadora de la organización. Lo raro de este entuerto es que Hernández tiene protección de la PNC, sin conocerse el motivo.

En su página web, NOHE tiene una campaña para recaudar US$4.12 millones para la construcción de una escuela en el relleno sanitario, zona 3, destinada a 560 alumnos. Nadie ha donado nada, tampoco hay información sobre cómo va el proceso y lo mismo se observa en los proyectos destinados a otros países. Da la impresión de ser algo fantasmal. Esta situación truculenta se confirma con la investigación periodística de Henry Bin, publicada por ConCriterio, en la que se determina que la organización habría sido utilizada para fines políticos. Según este reportaje, entre los políticos vinculados estarían la exdiputada del Partido Patriota Paula Rodríguez, quien habría presidido NOHE, y el expresidenciable del PAN, Óscar Rodolfo Castañeda.

Se evidencian las vinculaciones de NOHE con Alfonso Fuentes Soria, exvicepresidente y actual titular de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos. El exrector de la Usac dijo que fue asesor de la organización a pedido de Bárbara Hernández y Byron Losley Johnson. Este último fue clave para corromper la Asociación de Estudiantes Universitarios (AEU). Losley, junto con otro dirigente estudiantil, Jorge Mario García, cercano al finado Álvaro Arzú, utilizó bandas de choque para perpetuarse en el poder de la AEU, hasta que su grupo fue expulsado en 2017. ConCriterio también señala que Herman Edwin Cruz Gómez, quien habría sido el primer presidente de NOHE en Guatemala, la usó para hacer negocios con el Estado, ya que en 2018 recibió seis contratos para tratamiento de desintoxicación, adquiridos por la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia.

La investigación señala que desde el 24 de abril NOHE habría tomado distancia de Bárbara Hernández, a quien declaró no grata y señaló de “difusión de contenido pornográfico en su red social”. A la fecha no se conoce ninguna investigación del MP contra ella, pese al supuesto delito al que se le vincula, el cual fue dado a conocer por varios medios periodísticos. En cambio, la PNC le mantiene protección, confirmada por el juez de Paz de Sumpango, Julio Otzoy. Hernández es conocida porque fue una activista pagada para dañar la imagen de Iván Velásquez y la Cicig.

Para politizar aún más a NOHE, Hernández involucró en esa organización a varios funcionarios del gobierno anterior. Creó el llamado Observatorio Infantil, en el que incluyó al expresidente Jimmy Morales; su esposa, Patricia Marroquín de Morales; la excanciller Sandra Jovel y el exministro de Comunicaciones José Luis Benito. Y para cerrar con broche de oro, el MP tenía conocimiento de que el prófugo Estuardo Galdámez se refugiaba en la sede de NOHE en Sumpango. ¿Qué estructura paralela existe tras Hernández, que protege a Galdámez y tiene vínculos con el OJ para blindarlos en la impunidad? ¿Será que el MP investigará este caso?