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La extraña alianza, profetizada hace 2,600 años

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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La recién pasada cumbre iraní-turca-rusa, celebrada en Teherán, colocó los ojos del mundo occidental sobre ellos, y nos pone nerviosos a todos. Esta reunión ha sido señalada por muchos medios de comunicación internacional como una respuesta de Moscú y Teherán para contrarrestar la influencia estadounidense en Oriente Medio. Es muy significativo que la cumbre se produzca tras la visita del presidente estadounidense, Joe Biden, a Israel y Arabia Saudí.

Curiosamente las relaciones entre Rusia e Irán han sido históricamente complicadas. Se han enfrentado al menos en cinco guerras, entre 1651 y 1828, por mantener el control del Cáucaso. Y fue el imperio ruso el que terminó predominando en la contienda. A partir de allí las relaciones siempre fueron tensas y distantes. Y lo que parecía imposible, hoy se hace una realidad, cuando estas naciones se unen en un sólido pacto, con varios propósitos. Ayudarse mutuamente para enfrentar las sanciones comerciales de Occidente y apoyarse en el ámbito militar, político y comercial.

Es la primera cita fuera de las fronteras de la antigua Unión Soviética en la que ha participado el líder ruso Vladímir Putin, desde el inicio de la guerra en Ucrania, el pasado 24 de febrero. Y además, una reunión cara a cara entre Putin y un líder de un país de la Otán, el presidente turco Erdogan.

No hay duda de que la presencia de un país (Turquía) que tiene el mayor número de tropas después de los Estados Unidos en la Otán, sentado en la misma mesa que los presidentes Putin y Raisi, es un paso crucial en el contexto de la imposición de sanciones y el aislamiento de los Estados Unidos sobre Moscú y Teherán.

La cumbre tripartita fue una oportunidad para que sus líderes sostuvieran importantes conversaciones de un amplio alcance y además fortalecieran sus relaciones. Sin duda, el inicio de grandes cambios geopolíticos a nivel global.

Erdogan tuvo conversaciones bilaterales con el presidente Putin para abordar el tema en relación con Ucrania, donde Turquía está siendo mediador, junto con la ONU, sobre la reanudación de las exportaciones de granos y alimentos de los puertos ucranianos. En cambio, Raisi (el presidente iraní) se enfocó en la cooperación estratégica bilateral entre Rusia e Irán para contrarrestar las sanciones occidentales y pactar sobre la compra de drones iraníes para la guerra de Putin.

Esta reunión tripartita registró un nuevo eje estratégico, a pesar de las diferencias entre ellos. Ampliar el horizonte de cooperación en los campos de la energía, la industrialización militar, el comercio y el uso de monedas locales para el intercambio. Sobre todo la desdolarización, para romper con el dominio político-financiero de los Estados Unidos.

Es natural que Israel esté muy preocupado por este acercamiento ruso-iraní, y sus resultados, especialmente después de que Rusia comenzó a tomar posiciones inflexibles respecto de los ataques israelíes en Siria. Moscú acusó a Tel Aviv de socavar la soberanía de ese país. Además, no hay que olvidar que Irán es enemigo acérrimo de Israel.

Las fotografías de los líderes de Rusia, Irán y Turquía, tomados de la mano para formar esta alianza, se hicieron tendencia en Twitter, al vincular este acontecimiento con Ezequiel 38, relacionado con las profecías de los tiempos finales. Allí se explica que Gog de Magog (Rusia), atacará a Israel con otras naciones amigas, incluida Persia (actual Irán), pero Dios intervendrá y derrotará a la coalición. Para los estudiosos de los eventos escatológicos, los amigos de la nación israelí y creyentes cristianos, este evento marca claramente un parteaguas en el inicio del fin de los tiempos.