Aleph

La Filgua es nuestra y seguirá

Carolina Escobar

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Con fecha 13 de octubre de 2017, la Asociación Gremial de Editores de Guatemala presentó ante el Registro de la Propiedad Intelectual del Ministerio de Economía la solicitud de registro inicial de la marca Filgua Feria Internacional del Libro y Diseño.

El 7 de septiembre del 2021, el Ministerio de Economía rechazó la solicitud de la Asociación Gremial de Editores de Guatemala, a favor de la Cámara de Industria de Guatemala. ¿Qué pasó en el medio para favorecer tal decisión?

Pasó que en enero de 2020 entró a formar parte de la burocracia estatal un ministro que llegaba del sector empresarial más conservador y responde a intereses sectoriales. Decía Weber que la burocracia es central al modelo de dominación política, porque el proceso de concentración de los medios administrativos va de la mano del proceso de burocratización del gobierno. En su sentido positivo, la burocracia puede favorecer a la sociedad en general; en su sentido negativo, el burócrata de servidumbre utilizará su posición para perpetuar el control y dominio sobre los gobernados.

Lo que no termino de entender es la voracidad de querer quedarse hasta con un nombre y una marca que jamás fue de ellos, porque nunca les interesó la democratización del conocimiento ni los libros como parte de una industria cultural. De hecho, la única participación de la Cámara de Industria a lo largo de muchos años de Filguas fue darle a la Gremial de Editores, que pagaba sus cuotas, el servicio contable. Y también rentarles el Parque de la Industria, bajo la administración de Coperex, cuya junta directiva tiene un representante gubernamental, dos de la Cámara de Industria, uno de la Cámara de Comercio y uno del sector agrícola agremiado de entonces (AGA).

Recuerdo el acto de clausura de una Filgua 2020 totalmente virtual, que a pesar de las limitaciones de pandemia tuvo más de 215 actividades culturales y llegó a más de 1.5 millones de transmisiones en redes sociales. En ese cierre, Brenda Lemus presentó un video sobre “cómo el viaje a la Filgua ha sido un parteaguas en una comunidad de las más empobrecidas del país, donde 3 mil niños y niñas lectoras leen [hoy] entre 25 y 80 libros al año a través de la Biblioteca [Licenciado Bernardo Lemus]” que comenzó en 2012. “Vamos a la Filgua” no solo ha tocado a esas niñas y niños de Purulhá; ha tocado a muchos más de distintas regiones de Guatemala. Como dice Brenda, la lectura les abrió las puertas a un universo sin final, mucho más allá de su propia comunidad; los llevó al mar, a otros mundos, a una universidad, a escenarios, a otras formas de pensar, a ser lectores más inteligentes, capaces de argumentar, expresarse y poner en juego su pensamiento. Para miles de niñas y niños hoy, la Filgua es un lugar de esperanza. (Ver videohttps://www.youtube.com/watch?v=SppmaA9BgOk&authuser=0–

Mi agradecimiento total a quienes impulsaron desde el inicio y siguen impulsando la Filgua, como su primer presidente, el ya fallecido editor y escritor Óscar de León Castillo, quien no escatimó esfuerzos para levantarla. También al Ministerio de Cultura y Deportes, que la ha apoyado tantas veces. La Filgua es de quienes creemos en la palabra, de quienes creemos en la fuerza del pensamiento, de quienes creemos que la libertad y la esperanza van de la mano del conocimiento. Con esta medida, la Cámara de Industria ha ganado un pulso, pero ha probado, una vez más, que es mayor su voracidad que su inteligencia. Y si, al final, se pierde la batalla legal en el marco de este sistema de justicia secuestrado y poco justo, cambiaremos el nombre Filgua las veces que sea necesario para que siga, desde el amor al conocimiento y el signo, un espacio que podrá cambiar de nombre, pero que no morirá.