Imagen es percepción

La guerra por la privacidad

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

Desde hace unos días, WhatsApp empezó a enviar una notificación a sus usuarios para informarles que estarían cambiando ciertas condiciones en sus políticas. Lo más seguro es que usted pudo haber recibido este mensaje y no le puso importancia. Sin embargo, los expertos encendieron todas las alarmas afirmando que estos cambios, que entrarían en vigor a partir del 8 de febrero y son obligatorios, podrían ser un permiso para perder absolutamente la privacidad. De manera general significan que usted estará autorizando para que sus datos sean compartidos con Facebook, y no solo con ellos, sino con terceros; es decir, otras organizaciones, incluso con los gobiernos. Datos como su número telefónico y la dirección IP, desde donde se conecta usualmente, puede revelar su domicilio, trabajo o ubicación física; la manera como interactúa con los demás y las personas con que se relaciona.

Aunque WhatsApp argumenta que la finalidad de los cambios es mejorar la experiencia de los usuarios, sugerir ofertas y anuncios que puedan interesarles. Si toda esta información se llagara a compartir con la que tiene Facebook e Instagram, la unión de los datos de estas plataformas se convertiría en una amenaza a la privacidad de cualquier persona. Aun así, han quedado muchas inquietudes de lo que pretenden hacer, ya que algunos aseguran que el reconocimiento facial de Facebook es aún más eficiente que el de los programas del FBI. Y que en todas las imágenes de esta red social se puede determinar, a través de las fotografías, en qué lugar se ubicaban las personas y quiénes son los que aparecen en la imagen.

La situación de WhatsApp aparentemente se vino a pique en pocos días, ya que los nuevos términos de uso desataron una gran polémica a nivel mundial por el tema de la privacidad de los usuarios y el manejo que se les podría dar a esos datos personales. Lo que provocó un boom en las descargas de Signal y Telegram, este último confirmándose como el gran antagonista del chat verde. Más de cien mil usuarios descargaron Signal en los últimos dos días y Telegram acumuló casi 2.2 millones de descargas, según la firma de análisis Sensor Tower.

En este caso, no se trata de discutir sobre cuál de estas aplicaciones es mejor, el debate radica en la privacidad y los datos que estas empresas recopilan. Otro punto que tiene molestos a los usuarios es el monopolio y el imperio de Mark Zuckerberg, (según la Comisión Federal de Comercio de EE. UU. (FTC), cuyo fin es evitar que una empresa ejerza un poder absoluto sobre el mercado), que ha sido acusado de comportamiento anticompetitivo, habiendo adquirido en la última década a dos competidores claves de Facebook: Instagram y WhatsApp.

Si hablamos de privacidad, la situación con Telegram es mucho más suave, la aplicación rusa solo recopila los identificadores de usuario, contactos e información de contacto. Y Signal, en cambio, solo usa el número de teléfono del titular. Quién hubiera pensado que WhatsApp enfrentaría tal crisis, que haría que sus usuarios buscasen una migración masiva hacia Telegram y Signal es realmente impresionante. Telegram es indiscutiblemente mejor, pero si sus contactos siguen usando WhatsApp, no se podrá escapar tan fácilmente de este círculo vicioso. Incluso hay una fuerte tendencia que invita a cerrar las cuentas de Facebook, pues el servicio ya no resulta tan atractivo como antes y su mayor virtud, que era la libertad de expresión, desapareció. Hoy vemos censura y cuentas bloqueadas por doquier, muchas sin justificación alguna. Si no cambian de actitud terminarán perdiendo todo, porque se les olvidó que dependen de la gente, y no la gente de ellos.