Escenario de vida

La ignorancia y el vandalismo de la mano

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

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Los hechos acaecidos destruyendo monumentos nacionales, el 12 de octubre, por ciertos grupos de vándalos no son ni aceptados ni aplaudidos, por personas educadas y conscientes de la importancia que estas piezas históricas tienen para aprender sobre el pasado. Me parece insólito que algunos grupos cometan atrocidades destruyendo nuestro patrimonio nacional.

Sin importar si un caudillo fue bueno o malo, o si un conquistador o gobernante de antaño le hizo daño a nuestra gente o a nuestra nación, región o Hemisferio, si se les borra del mapa es como que jamás hubiera existido, y a su vez no tendríamos cómo referirnos a cualquier nefasto pasado para enseñarles a las presentes y futuras generaciones lo que no se debe hacer. Viéndolo desde otro ángulo, si el personaje dejó algo bueno o malo para el país, el monumento nos recordará los períodos de la historia que dieron lugar a los giros que tomamos en el presente.

Destruir los monumentos que representan nuestra historia es como borrar las lecciones del pasado; por lo tanto, es inaudito admitir semejantes atrocidades. Además, un monumento que yace sobre nuestras calles y avenidas es también un sinónimo de un pueblo rico en historia, y, por supuesto, en arte, pues se trata de joyas históricas que al ser derribadas constituyen un daño irreparable para la nación.

Me parece ridículo lesionar monumentos como el de José María Reina Barrios e incluso intentar derribar el monumento a Cristóbal Colón. No puedo hacer más que catalogar estas acciones como repletas de ignorancia, ya que son personas que no son capaces de comprender el daño que hacen.

Si se pusieran a pensar que muchos de nuestros guías de turismo o educadores que conocen nuestra historia se detienen frente estos monumentos para hacer reflexionar a grupos locales o extranjeros sobre la historia, no destruirían; en especial, nuestra juventud, que está ávida por aprender. Es una oportunidad de hablar sobre el pasado y referirnos a lo que propició determinada acción en cierta época de la historia.

Si los manifestantes no están de acuerdo con estos personajes, tienen el derecho de expresar su desagrado por ellos, pero jamás a través de la violencia, sino de manera pacífica y sin causar daños irreparables a los monumentos culturales que se exhiben.

Es sumamente notorio que estos vándalos no entienden que la historia es útil para que aprendamos de los errores cometidos en el pasado. Ellos evidentemente tampoco conocen sobre nuestra cosmovisión maya, que está basada en el diálogo y la armonía, tal y como lo dijo el colega Óscar Soto en un artículo. Esta cosmovisión está muy arraigada a los principios y valores mayas, que dista mucho de acciones nefastas cometidas el Día de la Hispanidad. Soto menciona que si estas acciones fueran justificadas, también sería justificable que los mames echaran por tierra la cabeza de Tecún Umán, ya que representa al pueblo quiché, que los despojó de sus tierras y los tuvo sujetados bajo crueles tormentos para agrandar su territorio.

Para llegar con un mensaje más profundo, termino diciendo que la lección es que nos falta unidad nacional. Necesitamos vivir en armonía y sin violencia entre todos nosotros y respetándonos mutuamente. En vez de destruir, construyamos y hagámoslo bajo las bases de principios y valores.