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La imagen de la desesperación de un migrante

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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¿Puede usted imaginar la desesperación de un joven guatemalteco que, para poder llegar a Estados Unidos, evadió todos los controles en el aeropuerto La Aurora y no dudó en esconderse en el compartimento del tren de aterrizaje de un avión de pasajeros? Arriesgando seriamente su vida, al punto que prefirió morir si era necesario, antes que subsistir en su propia tierra que no le está ofreciendo una forma de vida digna. La increíble hazaña de este muchacho de tan solo 26 años encontrado el pasado sábado cuando aterrizó en Miami, Florida, tras un viaje de unas dos horas y 50 minutos desde Guatemala, dio la vuelta al mundo. Todos muy sorprendidos y conmovidos por la pericia de soportar un vuelo a una velocidad aproximada de 526 mph y una altitud de 33 mil pies, a una temperatura de menos 50 grados centígrados, con poco oxígeno y sin moverse. ¡Es un verdadero milagro que este chico esté vivo!

Lo ocurrido con este joven debe ser un serio llamado de atención, primero para Estados Unidos, donde ha quedado al desnudo la vulnerabilidad que tiene este país en cuanto a su seguridad. Segundo, y lo más importante para Guatemala y en especial el presidente Giammattei, que no está protegiendo a sus ciudadanos en ningún sentido y están llegando a un grado de desesperación tan apremiante que son capaces de hacer cualquier cosa para migrar al norte.

La pobreza, la delincuencia de pandillas y los desastres naturales provocados por el cambio climático son algunas de las razones por las que los habitantes de la región norte centroamericana —Guatemala, El Salvador y Honduras— se ven obligados a abandonar sus países. El aumento desmedido de migrantes que hemos presenciando en los últimos meses es una alarmante situación que debe ser atacada desde la raíz; es decir, combatir las causas desde las naciones donde se origina este éxodo. La historia de este joven es una entre millones de casos de personas que se ven obligadas a abandonar sus hogares para buscar un futuro mejor. Cuántos niños han sido lanzados desde arriba del muro fronterizo de EE. UU., llegan solos a un país extraño, asustados, llorando, en un pánico total. Escenas de niños abandonados en la frontera en situación de peligro desgarran el alma.

Estados Unidos está enfrentando la ola migratoria más grande de los últimos 20 años y el problema más urgente en este momento son los niños no acompañados. De hecho, la administración ha suspendido la muy controvertida práctica de expulsar a menores y niños que viajan solos, manteniéndolos en centros de detención. Esta situación crónica de la inmigración ilegal a Estados Unidos ya se le ha salido completamente de las manos a la administración del presidente Biden, por lo que está siendo seriamente criticado. Y el asunto es que este es un problema que sin duda debe ser resuelto en conjunto con los demás gobiernos involucrados, porque en un mundo globalizado esta situación nos afecta a todos y puede llegar a ser el detonante de grandes problemas políticos, sociales y económicos.

Las políticas migratorias y de refugiados deben basarse en el respeto a los derechos humanos, para resolver los problemas inmediatos tomando medidas urgentes y valientes, pero también deben combatirse las causas de fondo del problema. Una buena estrategia indiscutiblemente exitosa sería reducir las presiones migratorias en Guatemala, para lo cual el gobierno de EE. UU. podría apoyar a nuestro país en mejorar la seguridad pública, así como promover la inversión y el empleo. Lo que implica cambiar las condiciones en la región para que la gente pueda tener una mejor calidad de vida y, en consecuencia, haya menos motivos para emigrar.