Registro akásico

La insensatez dirige la cosa pública

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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Fanáticos buscan destrozar al Estado. El escritor George Orwell *1903 +1950, en su novela 1984 caracterizó a la manera de razonar por parte del totalitarismo como doble pensar. La guerra es la paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es fuerza, así como otras expresiones establecidas como neolenguaje son la expresión comunicativa. La sociedad novelada, Socing, tenía un grupo de burócratas encargados de cambiar constantemente la verdad.

El farragoso e incauto proceso para designar funcionarios en determinados cargos públicos, se debe a una ley cuyas autoras, ahora se desgañitan en acusaciones contra los que realizan las tareas impuestas por ellas mismas. Sin embargo, no existe nadie imparcial que recuerde ese extremo. Al contrario, hasta las consultan para conocer los denuestos y descalificaciones del proceso y de los organizadores.

La amargura del Rector Félix Javier Serrano Ursua, es patente. Ofreció en su institución académica, la Universidad Mesoamericana, tiempo de profesionales, servicios secretariales, facilidades de oficinas y salas de reuniones, con la más absoluta generosidad, para proponer candidatos a la Corte Suprema de Justicia. El proceso se arruinó, fue rehecho y vuelto a rehacer. Encima de todo, se desliza la murmuración y la hablilla. ¿Hay organismo judicial integrado en el país? No. Un grupo de saboteadores ha persistido en disolver al Estado.

En el siglo pasado, la simulación y la falsedad, se identificaba con la manera de hacer política bajo la guía de Stalin *1922 +1952. No importaba mentir, traicionar o deformar los hechos comprobados, si se conseguía el avance de la influencia soviética. Se retocaban fotografías para hacer desaparecer personajes caídos en desgracia. Frente a tamaña deformación de los partidarios de una república social, un pensador italiano abogo por la sinceridad. Antonio Gramsci *1891 +1937, proclamó: ¡sólo la verdad es revolucionaria! Hoy, se le insulta con odio, por parte de las posiciones más recalcitrantes de la derecha y los ciegos desubicados de izquierda.

Vale fijarse en el financiamiento, la venta de conciencias, subyacente en ambas posiciones. Por una parte, los expensados por el magnate George Soros, a través de su fundación Open Society, o cualquier otra que siempre utiliza la palabra Open: frontiers, medicine, minds etc. Los barcos acarrean seres humanos para empleos clandestinos. Los centroamericanos son pagados para llegar a puntos de ingreso en EUA. Talleres de mensajes para redes sociales, digitan sin descanso bulos, insultos y halagos a los héroes de la ruina de la vida social.

Mientras tanto, por la otra parte, contumaces torcedores de la legalidad son financiados por la Red Atlas. Dineros a montones para los neoliberales, programas en canales de reproducción de videos en internet; señoritas desnudas, un día; y alabada su perspicacia política, otro día. Diputados reincidentes anclados en convenios de impunidad. Se supone representan partidos, pero son incapaces de organizar una concentración esmirriada de sus partidarios frente a la corte del desprestigio. Son tal para cual. Caterva de delincuentes, con licencia para mentir.

Hasta el jurista Herbert Lionel Adolphus Hart *1907 +1992 quiso apreciar al prevaricato. Indicó la falta de previo acuerdo. La voluntad creaba la aparente razón declarativa. Bastaba con estar dispuesto a beneficiarse para construir similares credos. En lo que se equivocó fue en suponer la moralidad de jueces y diputados, la posición declarada también proviene de la falta absoluta de sentido moral.