Escenario de vida

La intolerancia, causante de vejámenes

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

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Me encuentro completamente consternada por el asesinato tan vil y grotesco hacia el abuelo Domingo Choc Che, guía espiritual y experto en medicina natural. Él era lo que se conoce como un Aj Ilonel maya q´eqchi´y Ajqíj o guía espiritual, además de ser un miembro activo de la Asociación de Consejos de Guías Espirituales en Poptún, Petén.

Danilo Rodríguez, Ajquij —bajo su nombre ceremonial Jaguar Negro— relata que el Tata Domingo era conocido y respetado por el servicio comunitario que prestaba a través de sus conocimientos ancestrales. Un Aj Ilonel significa en idioma maya un guardador de la sabiduría ancestral de las plantas sagradas utilizadas para sanar y sus diferentes características para su empleo. Choc colaboró con diferentes universidades de Inglaterra y Suiza, así como su entrega hacia la Universidad del Valle de Guatemala, con la que documentó buena parte de su legado.

Según la científica Mónica Berger, Tata Domingo era un gran Ajilonel, un maestro herbalista y científico maya experto en medicina natural, comprometido con preservar y transmitir el conocimiento ancestral y trabajó incansablemente para sacar a la luz el valor de la sabiduría maya.

Según relata Berger, el Tata se dedicaba a trabajar al lado del equipo de la Unidad de Antropología Médica y de la UVG para identificar especies de plantas medicinales, y les explicaba a jóvenes estudiantes cómo hacer las invocaciones para pedir permiso a la esencia de la planta antes de cortarla, Esto incluía todo el aspecto de la sabiduría y la ciencia maya ancestral sobre su uso, cómo prepararla, almacenarla, aplicarla.

Quienes quemaron vivo a Tata Domingo, por luchas entre familias, o instigados por actores oscuros que propician este tipo de violencia, deben ser castigados. No debe quedar impune la vileza de estos asesinos que han actuado con los instintos más bajos que puedan existir entre los seres humanos. Por lo mismo, deben ser condenados a permanecer en un calabozo por el resto de sus vidas.

Ya es hora de que aprendamos sobre la vida ejemplar de personajes como Choc, que se han entregado en cuerpo y alma a estudiar sobre las plantas medicinales. Según el investigador científico Héctor Paredes, de Pharmalat —que trabaja con plantas medicinales—, la medicina ancestral natural es la base de donde han salido el 80% de los medicamentos que hoy en día existen en el mundo. Estos se iniciaron con moléculas de origen natural. Sin embargo, Paredes asegura que la medicina convencional sintetiza las plantas y las convierte en productos químicos para bajar costos. No me dejarán mentir que lo natural siempre va a ser superior a lo químico.

Presiento que por la ansiedad que produce el coronavirus se está incrementando el enojo, la frustración, la intolerancia, la impaciencia, el odio y los instintos más indeseables. Vemos a mucha gente alterada, pero tampoco es justificación para la violencia y los asesinatos. Así como lamentamos la muerte del Tata Choc, la comunidad ambientalista también condena el reciente crimen contra Alberto Cucul Choc, un valioso guardarrecursos con 13 años de laborar en el Parque Nacional Laguna Lachuá, mientras se dirigía a su trabajo.

Ya es hora de que como sociedad no permitamos que continúen estos vejámenes. Históricamente hemos visto una sistemática agresión hacia personas que defienden y protegen nuestros recursos naturales y fomentan el conocimiento ancestral que redunda en beneficio de nuestra salud y de nuestro patrimonio natural y cultural. Eduquemos a la población a respetar, a ser incluyentes, tolerantes y que se dé a conocer más ampliamente la medicina ancestral que nos legaron los mayas.