Imagen es percepción

La ironía del blanco en estas elecciones

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

En el mundo de la política los colores revelan mucho más que una simple percepción visual, influyen en el mensaje subliminalmente, porque son piezas de información que conforman los códigos no verbales. En el marketing político, los colores que se utilizan no pueden dejarse al azar, porque todo el tiempo están generando reacciones en los votantes. Aunque en esta campaña electoral hemos observado a la mayoría de los candidatos a la presidencia, alcaldías y diputaciones vestir una camisa o traje blanco, pretendiendo proyectar pureza e inocencia, frescura y claridad, igualdad, unidad y transparencia. Es una gran ironía.
Esto rompe todos los esquemas de la psicología del color en la política, ya que el mensaje que envían estos candidatos es totalmente antagónico en cuanto a la realidad. Es decir, es del conocimiento público que estas personas no son idóneas, muchos de ellos están vinculados con el narcotráfico, crimen organizado y corrupción. Y esta percepción no es solo local, sino internacional, somos un país al que han llamado Estado corrupto, narcoestado, con ideología narco, etcétera.

La mayoría de los partidos políticos son poco o nada conocidos, los colores terminan siendo irrelevantes en esta contienda. Y esto ubica el blanco solo como un color de fondo que facilita la lectura y realza el contenido de la imagen, es decir, resalta un logo desconocido y que no dice nada a los votantes. El uso de este color en las elecciones guatemaltecas termina generando una lejanía entre el candidato y el público objetivo y provocando un vacío, soledad y frialdad en el ambiente electoral.

El blanco, en este caso, solo transmite neutralidad y hasta una ideología gallo-gallina e indefinida, ya que los colores que han estado históricamente asociados a ideologías de izquierda son el rojo y el azul, en los de derecha. Aquí el blanco no dice nada y no cumple tampoco con la idea de proyectar honestidad y transparencia. Lo usan todos y al final el público solo percibe rostros de personas desconocidas vestidas de blanco que, aunque lo vistan, no son precisamente santitos.

Hoy, más que nunca, estas personas están en el ojo público y el que quiera ser tomado en serio deberá hacer algo más que tener una buena foto, un discurso elocuente y vestir de blanco; deberá demostrar que no es corrupto y que verdaderamente quiere trabajar por Guatemala.

Demasiado blanco en el ambiente da nausea, cuando a todas luces percibimos la poca coherencia del color que usan, con su actitud… ¡Es una farsa! Porque la manera como se conducen y las promesas de campaña que ofrecen no se las creen ni ellos mismos. El pueblo ya no quiere más de lo mismo. Es ridículo ver a todos uniformados de blanco y la misma falsa sonrisa, que les durará solo mientras sean candidatos, porque una vez ganan las elecciones, sacan las uñas y hasta le pegan a la Prensa porque los cuestionan.

El pueblo no debe dejarse sorprender una vez más por una simple camisa blanca. Estas elecciones marcarán el futuro del país. Ya no hay otra oportunidad para seguirse confundiendo y votar emocionalmente por un candidato mentiroso y manipulador. Y mucho menos que gane otro de chiripazo por hacer antivoto contra el más conocido.

Hoy el pueblo debe emitir un voto “racional”. Debe cuestionar a los candidatos, los planes de gobierno, razonar si las promesas son realizables y medibles o demagogia barata. En estos tiempos con las redes sociales puede ponerse en evidencia cualquier hecho que revele la poca honestidad de quienes pretenden gobernarnos. Así que, no se deje engañar por un simple color blanco que utilizan personas con el alma negra.