Alternativas

La pasividad municipal que perpetúa la dependencia

La estructura fiscal del país funciona como una familia donde el padre sostiene a hijos adultos que nunca alcanzan autosuficiencia.

La estructura fiscal del país funciona como una familia donde el padre sostiene a hijos adultos que nunca alcanzan autosuficiencia.  La mesada es el IUSI y se volvió una fuente permanente que profundiza dependencia y debilita autonomía local.  La eliminación del IUSI residencial reduce a un mínimo la única base estable de ingresos propios, incrementa presión sobre el presupuesto nacional y limita aún más la autonomía municipal.  Los servicios que deberían sostener las municipalidades terminan financiándose con recursos centrales, evidencia de una estructura que sustituyó ingresos propios por dependencia permanente.

La autonomía no puede reducirse a esperar transferencias; exige responsabilidad fiscal.

El origen de la dependencia es institucional.  El IUSI nació como un instrumento transitorio para ordenar el catastro y estabilizar finanzas locales, pero se convirtió en un ingreso fácil que no exigía planificación ni profesionalización.  En Alta Verapaz, las municipalidades de Panzós y Tucurú recaudaron solo Q2.4 millones y Q3.1 millones entre el 2019 y el 2023, pese a registrar niveles de pobreza superiores al 98%.  En contraste, sus alcaldes devengan salarios que superan Q45 mil mensuales, montos que rebasan la capacidad real de recaudación local.  La contradicción es estructural: los municipios más pobres sostienen aparatos administrativos que no pueden financiar.

Las consecuencias de la estructura anterior son humanas.  Guatemala registra 27.3 muertes infantiles por cada mil nacidos vivos, cerca de cien muertes maternas por cada cien mil partos y 50% de desnutrición crónica en niños menores de cinco años.  Infraestructura escolar, agua potable, saneamiento y salud primaria dependen de las municipalidades.  Cuando no generan ingresos propios, la consecuencia no es solo administrativa: los servicios esenciales se paralizan y la desigualdad se vuelve estructural.

A la fragilidad se suma un elemento institucional reciente.  La Anam rechazó enfáticamente la eliminación del IUSI residencial, advirtiendo que las municipalidades perderán su única fuente estable de ingresos propios y que la reforma se aprobó sin diálogo técnico.  Según la entidad, al menos 200 municipalidades verán afectada su capacidad de financiar servicios básicos, una cifra que representa casi el 60% del país.  El dato confirma que la reforma no incorpora un mecanismo alternativo para sostener funciones esenciales y que la autonomía fiscal se debilita de manera estructural.

La presión fiscal se agrava cada año.  El presupuesto nacional asignado a las municipalidades crece mientras la recaudación propia permanece estancada.  La eliminación del IUSI residencial amplifica la crisis: no obliga a desarrollar capacidades, solo incrementa la dependencia y reduce la autonomía.  El modelo queda atrapado en una dinámica donde cada año se exigen más recursos sin producir mejoras visibles en recaudación, infraestructura, educación o salud.

La autonomía municipal es indispensable para cualquier sistema institucional que aspire a funcionar.  Un país que sostiene 340 municipalidades sin ingresos propios suficientes renuncia a construir servicios locales sólidos y a reducir desigualdad territorial.  Durante años, el IUSI dejó de financiar infraestructura, agua, saneamiento o educación y terminó absorbido por salarios y gastos administrativos; una desviación funcional que vació su propósito original.  La reconstrucción institucional comienza cuando la autosuficiencia deja de ser aspiración y se convierte en obligación.  La autonomía no puede reducirse a esperar transferencias; exige responsabilidad fiscal.  La dependencia no es irreversible: se corrige cuando el país decide que la mesada debe terminar y que la responsabilidad debe comenzar.

ESCRITO POR:

Carlos R. Paredes

Consultor en desarrollo institucional y empresarial. Máster en Economía Aplicada y Administración de Negocios. Ingeniero Mecánico Industrial. Exdirector ejecutivo del Campus Sur UVG. Exdecano de la Facultad de Ingeniería UVG. Catedrático universitario.