Si me permite

La verdadera paz es más que falta de conflictos

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

“La independencia para las naciones es lo que el honor lo es para los individuos”. P. Mariana
Cuando tenemos la oportunidad de poder ver pinturas y cuadros que su temática es la paz, en ningún momento se puede decir que hay ausencia de conflicto y adversidad, sino por el contrario, en medio de las peores adversidades se describe cómo se expresa y se tiene la paz que uno tanto anhela.

Se debería entender para cada uno de nosotros que la paz que tanto queremos disfrutar tiene un precio y hay que pagarlo porque no se puede pretender alcanzar la paz simplemente porque sí.

Muchos en esta vida alcanzan la paz y tan pronto la tienen la terminan de perder, porque simplemente se olvidan que para conservarla hay reglas y normas, y cuando uno no sabe sujetarse a la paz, esta se aleja y posiblemente cada vez se hace más difícil y lejana poder alcanzarla.

Por el contrario cuando sabemos que las normas se respetan y no se pueden escoger, las cosas cambian y la paz tan añorada que alcanzamos la conservamos a pesar de lo que otros puedan pensar o decir.

La paz se valora mucho más cuando se ha logrado en medio de conflictos y luchas. Por ello cuando las familias y los estados viven una auténtica paz, deben honrar y reconocer a los que supieron poner todo de su parte para alcanzarla y, una vez logrado, la dejaron como un legado precioso a los suyos, como si fuera una preciada herencia. Si eso es verdad, entonces es casi obligatorio, de igual manera, saber pasarla como un legado a los que vienen detrás, para que puedan disfrutar de tan anhelada paz.

Cuando pensamos en la verdadera paz debemos aceptar que esta, primeramente, debe iniciar en nuestro interior y poderse propagar a los que nos rodean. Triste es pensar que es algo que estaremos asimilando porque otros la tienen y nos la habrán de compartir.

Es sorprendente la cantidad de discursos bien elaborados que se escuchan sobre las paz, los cuales logran aplausos y admiración de los que están escuchando la oratoria, pero la paz es mucho más que un elemento de oratoria, es un estado de vida, la oratoria puede hacer algún esbozo histórico de lo que se logra, pero difícilmente puede reproducir la paz que muchos de los que escuchan necesitan en ese momento.

Cuantos de los que nos rodean están tan desesperados en alcanzar una paz verdadera que terminan mucho más angustiados y mucho más alejados de una verdadera paz.

Se entiende que para poder alcanzar la paz, antes que nada hay que tener una clara perspectiva de lo que verdaderamente queremos tener y luego relajarnos para alcanzarlo, para que llegue a nosotros con mayor facilidad.
Finalmente debemos aceptar que es mucho más difícil conservar una paz alcanzada que el simple hecho de alcanzar la paz. Porque si no podemos conservarla una vez que la tenemos será una vida de combates para tener la paz que buscamos.

Es tan importante para cada uno de nosotros en nuestras relaciones interpersonales ser agentes pacificadores para comunicar la calma que tantos de los que nos rodean necesitan con urgencia.

Que hoy sea el inicio de este peregrinaje individual como agentes de paz que nos hace falta en provecho para todos nuestros seres queridos, para los que nos rodean día a día y, en general, para bien de nuestro país.