De mis notas

Lanzándose al vacío

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

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Si observáramos a la Tierra desde el cosmos, esa pequeña canica girando alrededor del Sol, de seguro nuestra perspectiva de todas las cuitas que se viven “allá” abajo, parecerían insignificantes e intrascendentes. Pero no lo son. Lo que se vive en la realidad, del aquí y ahora, es algo inédito: muchos países del mundo parecieran estar parados en fila, en el trampolín de las nuevas normalidades, esperando el turno para ir lanzándose hacia un vacío de nuevos y desconocidos escenarios.

Súbitamente, cuando se creía que la pandemia se podía resolver mediante vacunaciones masivas, surge una variante “delta” con nuevos poderes de contagio y letalidad. Paralelamente, se inicia una lucha entre ciencia y convicción individual en un porcentaje significativo de la población que se resiste a vacunarse, abriendo frentes a favor y en contra con diversas reacciones relacionadas con la obligatoriedad de los “pases de salud”.

El debate se torna controversial. ¿Debe ser obligatoria la vacunación y las restricciones de obligado PCR? Los que están a favor sostienen que en una pandemia el individuo no puede invocar un derecho individual que afecte a los demás. Los que están en contra, enfatizan la preeminencia de ese derecho individual. Las políticas intervienen. En los aeropuertos de la mayoría de países no se permite el ingreso a los viajeros sin un “pase de salud” -sea con QR de prueba de PCR- con una vigencia de 72 horas- o vacuna. Los que rechazan la vacuna deben pagar cada 72 horas 25 euros para poder ingresar a cualquier lugar público. La polarización se ha acrecentado y las manifestaciones en contra de las restricciones se ven por doquier.

Otro salto al vacío es lo que acontece en nuestro país. Un movimiento político que solo esperaba una chispa para activarse y encender las múltiples piezas de la maquinaria de las protestas, por medio de montarse a bordo de las justas reclamaciones por la endémica corrupción que data de los tiempos de la Colonia. Nadie menciona -excepto un solitario editorial- que la corrupción no es un problema de nombres, sino de sistema; que no cesará nunca a menos que se enfoquen en solucionar las causas que generan la corrupción; que es un fenómeno de círculo vicioso generado por los efectos de esas causas sistémicas. Pero se insiste desde los tiempos de Velásquez, en concentrar todos los esfuerzos con mira láser, en nombres, efectos, no causas, porque la politización de la justicia es la estrategia.

Se hace evidente que “el paro” y las manifestaciones pidiendo la renuncia de la fiscal y del presidente, aunque reducidas en número, pero estratégicamente organizadas, es un movimiento político que busca aglutinarse de cara a las próximas elecciones, siguiendo la pauta Bolivia-Perú, y que ciertamente se ha sentido empoderado por el respaldo del gobierno demócrata y las críticas del secretario de Estado Blinken a la fiscal general; aunado a la descomunal cobertura de un periódico local y de CNN brindándole, sin restricción alguna, sus páginas y las cámaras a los invitados de gala, presentando información sensible, supuestamente sustraída de la Feci.

En algún momento a futuro, el secretario Blinken explicará cuál fue la estrategia que justifica la suspensión de la asistencia técnica y financiera para combatir la corrupción y los efectos -sin duda de gran incidencia- en los resultados de las investigaciones de la Fiscalía contra la Corrupción. Un salto al vacío pareciera ser. Igual al de la propia fiscal general, que alguna razón tendrá para haber despedido al joven subordinado sin dar a conocer, hasta ahora, toda la documentación del caso que se esperaba había recopilado. Páginas enteras de documentos y horas completas en televisión internacional. Tournée con senadores y congresistas. Paros y manifestaciones. Esto es democracia… Por supuesto…