A contraluz

León XIV, el referente moral

El papa ha reforzado su papel como una voz ética independiente en la política mundial.

Hasta hace poco, León XIV era percibido como discreto y cauteloso en términos geopolíticos. Parecía marcar una diferencia con el papa Francisco, quien fue un actor muy activo en la escena internacional. El estilo de su antecesor había cambiado la prudencia tradicional del Vaticano y se enfocaba en una mediación directa hacia la problemática global.

León XIV expresó: “Ay de aquellos que manipulan la religión… para su propio beneficio militar”.

En lo que coincidía con el papa Francisco era el rechazo al trato inhumano contra los inmigrantes, pero siempre en un tono mesurado. León XIV lamentó la forma irrespetuosa que han recibido los migrantes que tienen una vida honrada en el territorio estadounidense.

Frente a la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el pontífice reiteró la posición clásica de la doctrina social de la Iglesia Católica de rechazar la guerra y llamar a una solución pacífica del conflicto mediante la diplomacia. Pero algo pareció cambiar el 7 de abril pasado, cuando el primer papa norteamericano calificó de “verdaderamente inaceptable” la amenaza de acabar con la civilización iraní si el régimen islámico no abría el estrecho de Ormuz.

Esas expresiones quizá no hubieran pasado a más, si Washington hubiera actuado con moderación. Sin embargo, la respuesta del presidente Trump fue calificar al papa de débil frente a la delincuencia y nefasto en materia de política exterior. Además, el mandatario publicó en redes sociales una imagen generada con inteligencia artificial en la que se le veía como si fuera Jesucristo curando a un enfermo y en el cielo varios aviones de combate.

La reacción internacional pareció decantarse a favor del papa, cuya postura ha sido bien recibida por líderes europeos conservadores, como Giorgia Meloni. El hecho de que León XIV sea el primer pontífice estadounidense le otorga una autoridad única para criticar la política exterior de su país sin ser acusado de antiamericanismo. Una de sus expresiones más fuertes fue cuando expresó que el mundo ha sido “devastado por un puñado de tiranos” y dijo: “Ay de aquellos que manipulan la religión… para su propio beneficio militar”.

Aunque el papa cuestiona que los medios de comunicación hagan énfasis en una confrontación entre él y el presidente Trump, lo cierto es que esta situación le ha sido favorable porque ha logrado posicionarse como el principal referente moral frente a la retórica belicista. El principal aspecto positivo ha sido un notable aumento de su popularidad alrededor del mundo, en particular en Estados Unidos.

Una de las razones del ascenso de la popularidad de León XIV podría deberse que, hasta antes del cruce de palabras con Trump, ninguna figura de peso había manifestado su oposición al agravamiento de la crisis en Medio Oriente. Los dirigentes europeos habían sido reservados en sus opiniones, mientras que Rusia y China lo habían hecho, pero midiendo sus expresiones.

El papa ha reforzado su papel como una voz ética independiente en la política mundial. Ha optado por la paz, la solidaridad y la justicia. Si bien varios conservadores esperaban que el primer papa estadounidense fuera un líder cercano a Trump, León XIV ha marcado distancia. Su postura firme demuestra que su pontificado es una continuación del magisterio social de la iglesia, centrado en la migración y la paz.

Para muestra un botón: el papa declinó la invitación de la Casa Blanca de celebrar el 4 de julio en Washington. En su lugar, León XIV decidió que en esa fecha visitará la isla de Lampedusa, Italia, que es un punto crítico a donde arriban miles de migrantes procedentes de África. Ese acto simbólico significa que se solidariza con los migrantes de cualquier parte del mundo.

ESCRITO POR:

Haroldo Shetemul

Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Pontificia de Salamanca, España. Profesor universitario. Escritor. Periodista desde hace más de cuatro décadas.