Por la libertad
Libertad en Cuba: el momento decisivo
Cuba es una gran cárcel donde su gente, que son esclavos del sistema, está adoctrinada.
Vientos de libertad se sienten en Cuba. Ahora sí parece que el régimen va a cambiar. Si bien Trump ha contribuido mucho a frenar a los que le ayudaban a Cuba regalándole petróleo por razones ideológicas, no ha sido esa la razón de su fracaso. La economía quedó quebrada y toda la maquinaria productiva en manos del Gobierno colapsó totalmente debido al comunismo. Otro ejemplo de que este sistema sin propiedad privada no funciona como sistema de creación de riqueza.
No puede haber libertad si no hay libertad de prensa ni económica, ni respeto a los derechos individuales.
El comunismo, o tal vez debería decir el castrismo, frenó la prosperidad que traía su gente, logrando en ese entonces que una de las sociedades más ricas de América Latina antes de Fidel Castro cayera en desgracia. Basta con ver algunas fotos para darse cuenta de que las ciudades que otrora eran prósperas, como La Habana, están cayéndose a pedazos. Quienes han ido a Cuba comentan que les ha parecido retroceder en el tiempo al ver automóviles de los años 60 como si fueran los mejores de la isla. Lo que debía ser la igualdad de todos en materia económica fue una gran farsa, ya que los que estaban en el poder tenían mejores condiciones que el resto de la sociedad. No digamos los turistas, que tenían privilegios sobre los ciudadanos de la isla. No hacían colas, podían comprar cosas vedadas para los cubanos y muchas cosas más. El turismo sexual se convirtió en una forma de ingreso de las “jineteras”. El pueblo cubano ha sido esclavo y, aunque no estén de acuerdo con el régimen, no les queda más remedio que callar si no quieren ser apresados, torturados, maltratados, golpeados y pasar un gran tiempo en la cárcel. Unas cárceles que dan pena, como lo explicaba José Daniel Ferrer en una reciente entrevista. Mientras estuvo preso por razones políticas, dado que lideraba un movimiento pacífico en el que se pedía un cambio hacia un verdadero Estado de derecho y mayor libertad, le daban comida incomible y hedienta, le pegaban, lo castigaban duramente por no querer ponerse el uniforme de presos comunes cuando él era preso político y muchas cosas más. Los mismos guardias, cuando estaban a solas, se quejaban de la mala situación de sus familias, pero cuando estaban con otros se hacían los malos. El miedo a que otro los delate es tan grande que ha cambiado el comportamiento de los cubanos que quieren libertad pero temen por sus vidas.
En estos 67 años de terror y fuerza contra el pueblo cubano, el régimen parece tambalearse y su presidente Díaz-Canel ha dicho que está en negociaciones con el Gobierno de Estados Unidos. Trump, con su estilo autoritario, ha dicho que pronto tomará la isla. Ante esto, Díaz-Canel da señales confusas porque sigue con su rechazo al imperialismo, mientras que por otro lado está en pláticas secretas. Algunos comentan que una de las condiciones para permitir que Trump permita que les llegue petróleo y otros productos a la isla es que renuncie Díaz-Canel. Seguramente, sin saberlo en este momento, hay conversaciones a todo nivel entre Marco Rubio y algunos posibles líderes de la transición. Mientras tanto, ese temor a que cualquiera delate a otro mantiene paralizada a la cúpula dictatorial y criminal que gobierna Cuba.
Cuba se encamina hacia la libertad, que es una sola e indivisible. Estoy seguro de que es irreversible. No puede haber libertad si no hay libertad de prensa, ni económica, ni respeto a los derechos individuales. Respetar estos derechos es respetar la vida, la libertad y la propiedad de todos los que vivan en Cuba, sin excepción. Cuba es una gran cárcel donde su gente, que es esclava del sistema, está adoctrinada. No hay libertad en la isla. Si Cuba se libera, todos estaremos mucho mejor.