Escenario de vida

Los desafíos futuros de Fedecovera

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Desde que el covid-19 llegó, muchísimas organizaciones que habían venido trabajando en pro de las comunidades sufrieron a pesar de la resiliencia cooperativa que habían mostrado. Tal es el caso del Sistema Fedecovera (Federación de Cooperativas de las Verapaces), ubicado en los departamentos de Alta y Baja Verapaz, dedicado a programas y proyectos productivos, sociales y ambientales, en especial a la cosecha de café, cardamomo y granos básicos.

Justo cuando Fedecovera avanzaba con sus nuevas cosechas y el mantenimiento de todas sus cadenas productivas, atacó inesperadamente la monstruosa tormenta tropical Eta y, posteriormente, Iota, a finales del año pasado. Para colmo, todo sucedió en medio de la pandemia. Nos pareció una pesadilla lo que ocurría, pero las cooperativas agrícolas y de servicios, asociadas a Fedecovera lucharon con ahínco para soportar los más bestiales embates. No obstante, las lluvias no se compadecieron de nadie y azotaron groseramente a las familias integrantes de estas organizaciones, quienes aún hoy luchan por recuperarse.

Con el fin de realizar visitas de emergencia a las zonas afectadas, Fedecovera contactó en su momento a la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), todo gracias a las gestiones hechas ante el señor presidente de la República, Dr. Alejandro Giammattei. En esos momentos de apremio, vimos en acción el valor de la solidaridad, el cooperativismo y el verdadero amor fraternal.

Se ayudaron unos a otros, yendo de aldea en aldea para ver cómo reparaban daños y surtían de alimentos y ropa a sus coterráneos que habían sido afectados, sin escatimar ni recursos ni medios de transporte. Esto no fue todo, ya que los daños se produjeron en plena cosecha de café y cardamomo, lo que afectó sus bolsillos, dañándose además los granos básicos que constituyen su principal fuente de ingresos económicos.

Las pérdidas económicas se estimaron en más de Q397 millones, siendo la cosecha de café y de cardamomo la más afectada. De acuerdo con la evaluación realizada, el número de familias afectadas ascendió a 3,438, con una población de 17,788, y fue necesario albergar a un total de 836 personas en siete refugios.

Como consecuencia de ambas tormentas, grandes extensiones de terreno y plantaciones fueron seriamente lastimadas por las copiosas lluvias que durante varios días saturaron los suelos y ocasionaron deslizamiento de tierras, poniendo en riesgo vidas humanas. Tristemente, la infraestructura productiva (beneficios húmedos de café y secadoras de cardamomo) y las vías de comunicación (carreteras y caminos de terracería) aún no se han podido restablecer. ¿Acaso les hemos olvidado?

Estoy convencida de que hemos de padecer amnesia, o quizás de Alzheimer, pues a pesar del dolor que trajeron los huracanes a la región de Alta y Baja Verapaz aún hay falta de empatía, y de solidaridad. No estamos haciendo lo suficiente ante el dolor ajeno.

Si la Cooperación Internacional ha sido espléndida para iniciar con el proceso y plan de recuperación, las instituciones gubernamentales debieran hacerlo también. ¡No debemos dejarles solos! Han demostrado ser resilientes y unidos, y eso merece un espaldarazo porque a pesar de los daños sufridos ni por un día han dejado de trabajar.

Ante esta monstruosa pesadilla, debemos reconocer la gallardía que Fedecovera ha mostrado en mantener su resiliencia y su dinámica incomparable. No es de extrañar, pues las cooperativas son el modelo de organización más antiguo y eficaz del planeta. Según Leonardo Delgado, gerente de esa organización, en los momentos de mayor dificultad y adversidad su única opción es seguir adelante.