Catalejo

Los efectos de Davos para países pequeños

Davos afianzó la división del mundo, sin alternativas.

Para una abrumadora mayoría de los guatemaltecos, las reuniones de Davos, Suiza, no tienen importancia ni llaman la atención, porque estamos hundidos en la dolorosa realidad de ignorancia y el subdesarrollo. Esto se aplica también a las élites social, educativa, económica, y en especial politiquera, pues ni siquiera hemos llegado a tener un estrato político en el sentido moderno de la palabra. No me referiré a la confrontación entre el autonombrado emperador del mundo organizado a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial. Entonces el planeta atravesaba por una realidad impensable, hoy hecha realidad en occidentales democráticos declarando ruptura con Estados Unidos.

Los graves efectos de Davos son entendidos por un muy pequeño grupo, incluyendo todas las élites de cualquier tipo.

La confrontación post Davos demuestra menos fundamentos militares, con la economía, convertida en posible arma de destrucción masiva o de amenaza, aunque no se cumpla. La tecnología de hoy y la divulgación de la ciencia real, posible y probable, permite a las poblaciones tener conocimiento inmediato. Los avances de los medios de comunicación profesionales incrementan este conocimiento, aunque incluya el riesgo desmesurado de emisores de mentiras o exageraciones. La inteligencia artificial difunda fotos, videos y mentiras creadas por mala intención, incapacidad de comprensión o fanatismos convertidos en dogma, por eso infalibles y blindados contra pruebas.

Davos afianzó la división del mundo, sin alternativas. Los países pequeños solo pueden aceptar lo decidido por el “gran jefe autonombrado”, aunque sean inaceptables y provoquen dudas de capacidad intelectual. Si el mundo puede peligrar por la decisión de un solo ser humano, la necesidad de retirarlo del cargo se entiende con sólo aplicar la lógica, de cualquier base filosófica. Entonces, entre las novedades de esa nueva época, sobresalen distintas necesidades políticas basadas en criterios científicos, sobre todo médicos, como la creación de un consejo nacional e internacional para tomar esa decisión. Un factor principal lo tienen las opiniones de psicólogos y psiquiatras para explicar los motivos de su accionar. Ya han comenzado a aparecer.

Esto sobrepasa las motivaciones politiqueras, políticas o partidistas, así como el ego personal de quienes han pensado distinto. En el universo político mundial debe agregarse esa posibilidad, a causa de la interacción del mundo y es necesario comprenderlo como una consecuencia de la realidad actual. No es cuestión tampoco de llorar o de reír cuando se han realizado exámenes, para analizar actitudes, reacciones, y demás. La increíble presión causada por el cargo político mundial más importante, a veces sobrepasa las capacidades de discernimiento y causa agotamiento. No es motivo de regocijo para quienes lo adversan, y el complicado proceso de convencimiento es tarea difícil para su familia si se comprueba alguna disfunción natural incurable.

Por estas razones, indirectamente Guatemala se verá afectada por las consecuencias de Davos. Ya tiene el problema del desprecio a los indocumentados y a sus lágrimas, a la disminución de los ingresos por divisas, el terror causado por las próximas elecciones, la multiplicidad de partidos de juguete y de “dirigentes” autonombrados, y a la amnesia sobre las promesas de campaña, sobre todo en cuanto a los salarios. Arévalo no está en un lecho de rosas, sino en una acera de espinas de los rosales sembrados por él. La repetición de llenar puestos con costales de aprovechados, como ha sido sobre todo en los tres últimos gobiernos, tendrá iguales resultados, peores y “piorísimos”.

ESCRITO POR:

Mario Antonio Sandoval

Periodista desde 1966. Presidente de Guatevisión. Catedrático de Ética y de Redacción Periodística en las universidades Landívar, San Carlos de Guatemala y Francisco Marroquín. Exdirector de la Academia Guatemalteca de la Lengua.