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Madres de 24 K

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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Una madre es un ángel que Dios puso en la tierra para cuidar a sus hijos y merece todo el respeto, admiración y ayuda que podamos brindarle para cumplir con su misión en la tierra. Es muy importante que la iniciativa privada promueva la fundación de guarderías dentro de las empresas y el Estado impulse programas de ayuda institucionalizada para estas damas.

Mamá soltera. Una madre soltera tiene un doble rol dentro de la familia, porque brinda ternura y amor de madre, pero al mismo tiempo debe cumplir con los deberes económicos del padre. La tradicional familia, hoy en día, va siendo cada vez menos el modelo al que estábamos acostumbrados; las estadísticas dicen que 6 de cada 10 niños viven únicamente con su madre, siendo familias monoparentales.

Por diversas razones, tales como el divorcio, viudez, un hombre ausente que no quiso respaldar a la madre, las madres solteras se enfrentan a problemas que solucionan sobre la marcha para poder salir adelante y proveer a su hijo de cosas materiales, además de brindarle amor y valores positivos que lo formen dentro un ambiente emocional estable.

Mamá viejita. Cuando mamá ya está viejita, sus fuerzas han mermado, pero, aún así, si su hijo lo necesitara, ella sacaría fuerzas de la nada para ayudarlo. Esa hermosa mujer, con sus canas de plata, su espalda encorvada, sus hombros caídos de tanto trabajar y luchar por sus hijos, ¡sigue teniendo porte de reina!, la más bella, la más buena, porque es el único ser que nos amó y cuidó antes de ver nuestro rostro, desde que estábamos dentro de ella. Si tiene arrugas es por el sufrimiento que ha padecido por amar sin límites, y si sus ojos ya no ven bien, es por las lágrimas que ha derramado a lo largo de su vida por sus hijos.

Y de la misma manera que esa viejita nos cuidó en todas las etapas de nuestra vida, con amor y abnegación, así también deberíamos cuidarla hoy a ella, cuando más nos necesita. Los hijos que aún tienen la dicha de conservar a su madre deben prodigarle amor, respeto, paciencia y compañía; pero también proveerle de todas las cosas “materiales” que ella necesite, para que cuando ella se vaya se sientan con el corazón lleno de satisfacción y jamás tengan un sentimiento de culpa o remordimiento.

Mamá en el cielo. Si la muerte y la distancia separan físicamente a dos almas gemelas, a una madre de su hijo, duro es el camino en la vida sin la presencia física de ese ser angelical que es una madre. Ella, con su inmensa luz, guiaba el camino de su hijo, pero hoy ya no está. Ese amor incondicional que solo ella sabía expresar, ¿quién nos lo dará hoy? Un amor desinteresado, auténtico y verdadero. ¡Qué vacío ha dejado mamá! Solo quedan los recuerdos, soñar con la dulzura de sus ojos y recordar sus enseñanzas que guiarán el resto de nuestra vida. Sin embargo, la esperanza es que, en algún momento del tiempo y el espacio, esas dos almas vuelvan a encontrarse y estar juntas para siempre.

Papá-mamá. A pesar de que Dios le dio a la mujer el privilegio, la gran oportunidad y ventaja de ser quien educa y cuida a sus hijos, hay señoras que optan por no hacerse cargo de sus niños. ¿Por qué? Argumentan que están “trabajando”. No lo sé, no lo entiendo, y “sí las juzgo” porque una mujer que tiene un hijo y no le brinda atención y tiempo de calidad no tiene derecho de llamarse madre, tiene otro nombre que por respeto a mis lectores no diré. Y es allí donde entran esos buenos padres, que a pesar de tener una mujer de ese calibre son ellos quienes deciden ser la mamá en la familia. También ellos merecen un saludo este día. Feliz día a cualquier persona que hoy hace el rol de mamá, sea un papá, una abuelita, un tío, un padre, una empleada o un chofer.