Criterio urbano

Más allá de las cifras de competitividad

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

El Foro Económico Mundial (WEF, en inglés) publicó la semana pasada el Informe Global de Competitividad 2020. En una edición especial que por primera vez no incluye un ranquin de país y una evaluación comparable al resto de ediciones, para el caso de Guatemala destacan algunas ventajas y desventajas en materia de cómo aumentar los ingresos de la población.

Recordemos que la competitividad es el conjunto de factores, leyes, políticas o procedimientos que ayudan a mejorar la productividad de un país, lo cual determina el nivel de ingresos y la cantidad de recursos que se pueden atraer en una determinada región. Sin inversión no hay empleos. Es por ello que países como Guatemala, en una etapa tan inicial de sus exportaciones y de su nivel de urbanización, necesita crear incentivos institucionales que faciliten la certeza jurídica y un clima de negocios atractivo para la inversión.

Las ventajas en materia de competitividad para Guatemala están relacionadas con aspectos que se han logrado gracias a que se ha fortalecido la institucionalidad respecto de la independencia del Banco Central, lo cual ha generado un ambiente favorable del entorno macroeconómico. Es gracias a este esfuerzo y a la eficiencia del sistema financiero que el gap crediticio (relación del crédito respecto al PIB y su tendencia a largo plazo) en el país está en la posición número 1 de los 143 países evaluados. Adicionalmente otras ventajas competitivas están relacionadas con un nivel de manejo de la inflación adecuado, facilidad de movilidad interna, solvencia bancaria, poca complejidad en las tarifas, políticas claras de gobierno abierto y una muy buena actitud ante el riesgo emprendedor.

Sin embargo, las desventajas están relacionadas con aquellos temas en que como país no hemos sido capaces de lograr cambios institucionales que fortalezcan la seguridad (especialmente en cómo reducir las extorsiones), la infraestructura (especialmente la infraestructura vial, donde ya somos el país con las peores carreteras), un sistema político que no genera confianza y mayor independencia judicial. Está muy claro que uno de los principales desafíos que tenemos está en lograr un aumento sostenido en la formación bruta de capital fijo, un concepto que claramente está relacionado con la capacidad que tiene el Estado de invertir en infraestructura productiva que le permita crecer (la inversión en infraestructura pública es apenas el 1% del PIB, cuando debería ser al menos 6%).

Debido a la falta de oportunidades de empleos formales en Guatemala, muchos connacionales han decidido migrar a Estados Unidos. Esto ha generado un aumento acelerado de las remesas, que por primera vez este año probablemente va a superar a las exportaciones. Esto debe llevarnos a pensar que como sociedad, más allá de las cifras de competitividad, necesitamos buscar acuerdos sociales que ayuden a que podamos encontrar soluciones sobre cómo vamos a crear empleos formales de mayor productividad.
Una respuesta parcial a esta pregunta la encontramos en el Plan Guatemala No se Detiene, que impulsa el Gobierno junto a la Municipalidad de Guatemala y varios actores del sector privado, en el que se identifican 20 productos en siete sectores con un potencial de aumentar las exportaciones hasta US$5 mil millones adicionales.

Adicionalmente se han identificado cuatro sectores de alto potencial en el ámbito farmacéutico, manufactura de equipos electrónicos, equipo médico y servicios (BPO y ITO). Toda esta agenda requerirá mayor inversión en capital humano.