De mis notas

Mensaje recibido alto y claro

Alfred Kaltschmittalfredkalt@gmail.com

Todas las elecciones traen bajo el brazo “pan para tu matate”. Es decir, lecciones aprendidas, mensajes que el electorado manda a los estamentos políticos. Se traducen en voto castigo, voto disidente, voto endosado, voto nulo, voto en blanco y, por supuesto, el partido y el candidato al que eligen por mayoría.
Cada una de esas voces son expresiones de los ciudadanos que llegan a las urnas para ejercer su derecho de voto porque todavía creen que su voz cuenta. Esa es la verdadera música de la democracia. Cuando el ciudadano todavía cree que el sistema le permite ejercer ese derecho y puede de alguna manera incidir en el proceso democrático.

Según los datos recibidos al día de ayer a mediodía, la participación electoral fue del 60.80% y el abstencionismo del 39.20%. Ergo: 4 de cada 10 ciudadanos, a pesar de estar empadronados, no fueron a votar por diversas razones.

A esto se suman las papeletas en blanco, o sea votantes que se tomaron la molestia de ir a las urnas, hacer cola, presentar documentos, recibir la papeleta, pero la dejaron en blanco. Esas fueron el 9.08% y representan 450,084 ciudadanos.

Los votos nulos fueron el 4.12% del total de votos, lo cual representa 204,242 ciudadanos. Estos ciudadanos en forma clara y contundente votaron nulo para enviar un mensaje de crítica al sistema, sea porque creyeron que ningún candidato los representaba, porque no dejaron correr al que preferían o por rechazo al sistema electoral per se. Sumando los votos blancos y nulos representan 654,396 votos, o el 13.2% del total de votos.

Otra dinámica reveladora en estas elecciones son los resultados que obtuvo el movimiento de izquierda, el cual siempre se había caracterizado por obtener un retorno bajo en las elecciones, no más allá del 4 o 5% . En esta ocasión la participación de Thelma Cabrera, del MLP, ligada a Codeca y las organizaciones contestatarias, se revela como un fenómeno inesperado, obteniendo el 10.27%, un resultado que no fue captado en las encuestas.

Derivado de lo anterior, si sumamos los votos del partido Winaq, con el 5.8%, URNG/Maíz, con el 2.12%, y partido Semilla, 5.13%, suman el 23% del electorado con sus diversas tonalidades ideológicas dentro de este conglomerado que va desde una izquierda más roja a una izquierda progre, a un centro izquierda mix de variados matices en sus entrañas como es el Partido Humanista de Mulet, quien obtuvo el 11.7%. Si todos se uniesen, alcanzarían el 34% del electorado.

Sin embargo, lo anterior es muy remoto. Habría mayores coincidencias ideológicas entre Humanista y Semilla que entre las izquierdas de mayor tinte rojo a quienes descalifican llamándolos progres “pinks”.
Sin duda alguna, la inscripción de Zury Ríos habría cambiado las dinámicas de participación en estas elecciones. Como lo señalaban las últimas encuestas, el 52 por ciento de la población estaba en contra de que fuese excluida. Muy conveniente para los otros candidatos que no despegaban en las mediciones antes de su exclusión.

Estas son las sombras negras que quedan como un deber pendiente para los que realmente quisieran ver una constitución a prueba de interpretaciones espurias y políticas y más apegada al respeto de los derechos constitucionales, especialmente a los derechos de la persona individual.

En mi próxima entrega analizaremos otros vectores de las elecciones. El Congreso y su composición, por ejemplo. Todos sabemos que la hoja de ruta no da para perderse y se compone de 3 o 4 prioridades de importancia estratégica para el desarrollo del país. El desafío estará en poder bregar con unas variables de gobernabilidad que se asoman peligrosamente en el horizonte. Ese es el mensaje, y se oye alto y claro.