Criterio urbano

¿México quiere apoyar al Triángulo Norte de CA?

Juan Carlos Zapata @jczapata_s

En las últimas semanas hemos visto a funcionarios del gobierno de México diciendo que están dispuestos a ayudar a reducir la migración del Triángulo Norte de Centroamérica. Hace un mes la Cepal presentó a México la propuesta para el Programa de Desarrollo Integral El Salvador–Guatemala–Honduras–México. Incluso vimos cómo el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, firmó un convenio de cooperación bilateral en Tapachula con el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, para la entrega de 100 millones de dólares del gobierno de México hacia El Salvador, el cual empezó con 30 millones para la siembra de árboles.

El proyecto presentado por la Cepal habla de grandes proyectos para aumentar el desarrollo económico, el bienestar social, la sostenibilidad ambiental y gestión integral del ciclo migratorio con seguridad humana. Para el caso de Guatemala, nueve de cada 10 guatemaltecos migran hacia Estados Unidos por razones económicas. Si tan solo el 30% de lo que está presentado en el plan se lograra realizar para mejorar la infraestructura vial de nuestro país, sería un gran avance.

Sin embargo, lo que nos damos cuenta es que hay dos fenómenos que están ahorcando a nuestro país y que hay pocos avances. El primero es el contrabando de productos mexicanos, que según estimaciones ya llegan hasta El Salvador. Todos los días se ven balsas en la frontera del río Suchiate que trasiegan productos ilegales como aceite, arroz, cremas, cerveza, huevos, hortalizas, leche, frituras, harina de maíz, detergentes y otros de la canasta básica, hasta lavadoras, electrodomésticos, pollos y ganado. Lo mismo ocurre con todos los famosos pasos ciegos de productos que vienen de Ciudad Cuauhtémoc. Toda una mezcla de productos pasa por diferentes cruces. Tanto así, que hasta el propio presidente López Obrador reconoció en su conferencia matutina del 14 de junio “que existen 68 cruces que no son vigilados en las más de 700 millas de la frontera con Guatemala y Belice, situación que prometió cambiar”, según reportó el diario El Financiero.

El tema es que reducir el contrabando, la trata de personas y el narcotráfico implicaría una fuerza militar, policial, social y de justicia que hoy no está dispuesta a hacer los cambios que requiere el Estado de Chiapas para dejar de vivir de las actividades ilícitas del crimen organizado.

El otro problema que afecta la creación de empleos son los altos aranceles que quedaron establecidos en el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y México. Por ello vemos que únicamente el 4% de las exportaciones guatemaltecas van para México. Productos nacionales como el café tostado llegan a pagar hasta 40% de aranceles para ingresar a nuestro vecino del norte. Lo mismo ocurre con el calzado, aceites, productos químicos, energía eléctrica y tantos otros, que encuentran gran resistencia para poder entrar al mercado mexicano.

Mientras tanto, el gobierno de Guatemala dice que está negociando con Estados Unidos volvernos “un tercer país seguro”, algo que sería totalmente dañino, costoso y nefasto para nuestro país. Por ello lo mejor es ser serios y saber que no hay caminos cortos para reducir la migración. O aprobamos las leyes que nos permitan invertir en infraestructura vial y vivienda, como lo ha recomendado el sector empresarial, así como la generación de programas de riego, capacitación técnica para nuestra población y un trabajo coordinado con el gobierno de México para reducir las barreras al comercio, o seguiremos siendo un país donde su gente vea al norte para tener una mejor vida.