LIBERAL SIN NEO

Mismas preguntas, respuestas diferentes

En una charla brindada por Paul Rulkens, relata que en 1942 Albert Einstein se desempeñaba como profesor en la Universidad de Oxford. Un día pasó un examen a un grupo de estudiantes de último año de su clase de Física. Al terminar, caminaba con su asistente por el campus cuando este le inquirió: “Disculpe, Dr. Einstein, ¿este examen es exactamente el mismo que pasó al mismo grupo hace un año”? Einstein respondió: “Sí, sí es exactamente el mismo”. El asistente le preguntó: ¿“Cómo es posible que les diera el mismo examen del año pasado”? Einstein contestó: “Las preguntas son las mismas, pero las respuestas han cambiado”.

' El problema es la interrupción de los vasos comunicantes del proceso de mercado.

La actividad productiva no es un motor que se apaga y vuelve a arrancar.

Quizás la mayoría de personas pensaba, o deseaba, que en su comunicación del pasado domingo 12 el presidente Giammattei anunciaría que se empezarían a relajar las estrictas medidas de aislamiento y prohibiciones. Sucedió lo contrario, las reglas y prohibiciones se endurecieron. Ahora todos estamos obligados a usar mascarilla y personas mayores de 60 años tienen restringida la circulación. Hacer más de lo mismo puede llevarse hasta cierto límite, pasado el cual será ineficaz y con el tiempo hará más mal que bien.

Estados como Nueva York, Washington y California han sido de los más golpeados en EE. UU. y, consecuentemente, han adoptado las medidas más restrictivas. En semanas pasadas la discusión era sobre la cantidad de camas hospitalarias, ventiladores, equipamiento para personal médico e implementación de prohibiciones cada vez más restrictivas. Esta semana el tono y tema de discusión ha cambiado y la atención gira hacia cómo abrir la actividad económica. Esto ocurre a medida que se hacen evidentes los enormes costos y la potencia destructiva del paro. En cuestión de semanas, EE. UU. pasó de tener la tasa de desempleo más baja en su historia a tener 16 millones de nuevos desempleados. El problema es la interrupción de los vasos comunicantes del proceso de mercado, que no son dirigidos por un cerebro planificador, sino por la aparentemente desordenada interacción de personas que intercambian libremente su propiedad.

La actividad productiva no es un motor con un botón que se apaga y se vuelve a arrancar automáticamente. Si el semáforo pasa de rojo a verde, la economía no reanudará su marcha como venía y hacia el destino previsto antes de detenerse. Las multitudes de personas que se quedan sin empleo no volverán inmediatamente a su trabajo algún lunes que se anuncie el fin del aislamiento. Muchas empresas podrán superar esta crisis y otras tantas han empezado a sucumbir, y entre más tiempo dure el confinamiento y, especialmente, el toque de queda serán más las que perezcan. Otras necesitarán reconfigurarse; es decir, cambiar.

La respuesta no está en más o menos aislamiento, sino en algo diferente. Opino que el presidente Giammattei está trabajando duro y haciendo lo mejor que puede, a su saber y entender. Sugiero que podría diversificar la mesa de consejos y sugerencias. La ciudadanía tomó con bastante estoicismo el encierro de Semana Santa y, en general, ha colaborado con calma y sensatez. Guatemala tiene la ventaja de ir atrás de otros países donde la pandemia golpeó antes y más duro, y por eso mismo se puede observar lo que se hace bien y lo que no funciona.

La fuerte cuarentena nos hacinará en un túnel cada vez más profundo. Es el momento de introducir innovación y creatividad para abrir la puerta a la actividad productiva y actuar de manera diferente. ¿Cómo lograr que se activen los vasos comunicantes del mercado, con prudencia y seguridad? Las preguntas podrán ser las mismas, las respuestas necesitan cambiar.

ESCRITO POR:

Fritz Thomas

Doctor en Economía y profesor universitario. Fue gerente de la Bolsa de Valores Nacional, de Maya Holdings, Ltd., y cofundador del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).

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