Pluma invitada

Necesitamos urgentemente más niñas participando en la ciencia y la tecnología

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La ciencia es un motor que transforma el mundo. Pero ¿Quién maneja este motor? La mayor participación de las niñas y las mujeres en la ciencia no es sólo una cuestión de equidad y justicia social, ni de aumentar la cantidad total de personas dedicadas a estas disciplinas, es también una necesidad para incorporar las diferentes perspectivas y sensibilidades que orienten el desarrollo científico hacia el bien de la humanidad, ampliando el uso de nuevas ideas y propuestas innovadoras.

A medida que el mundo responde a la crisis del COVID-19 y el cambio climático, se evidencia la necesidad cada vez mayor de la ciencia y tecnología. En los últimos 25 años ha habido un aumento en el acceso de las niñas a la educación en todo el mundo. Sin embargo, el solo hecho de estar en la escuela no significa que estén aprendiendo. ¿Están las niñas adquiriendo las habilidades que necesitan para hacer una transición exitosa a la edad adulta laboral? Si bien las niñas tienden a superar a los niños en habilidades de lectura en la mayoría de las regiones a nivel mundial, no es lo habitual que se encuentren entre las mejores en materias de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, asignaturas tradicionalmente atribuidas y dominadas por niños y hombres. Esto es un tremendo desperdicio de talento y potencial humano. Nos enfrentamos a una crisis de aprendizaje que está provocando una crisis de competencias. No podemos permitirnos vivir en un mundo donde se necesitan desesperadamente soluciones científicas y tecnológicas y excluir a la mitad del talento mundial. En estos momentos donde estamos frente a una pandemia global, estamos convencidos de que los mayores desafíos de Guatemala no serán resueltos por una organización o  grupo de personas. Debemos reimaginar y trabajar todos juntos en crear un entorno propicio para que niñas y adolescentes puedan innovar. La poca representación de niñas y mujeres en estas áreas está profundamente arraigada en normas de género que nos dicen que las niñas no están hechas para temas que requieren resolución de problemas y una mente inquisitiva. Las niñas merecen tener acceso a una educación que las prepare para los trabajos del futuro y estar listas y equipadas para participar en los nuevos desafíos y necesidades del mundo actual. Para brindar a todas las niñas la oportunidad de aprender y sobresalir en ciencia, tecnología y en soluciones de ingeniería, debemos reinventar los sistemas educativos donde se incorporen aprendizajes de ciencia, tecnología y matemáticas con perspectiva de género en cada aula. Este pensamiento científico, la curiosidad y la experimentación deben cultivarse desde la primera infancia donde las niñas y niños desarrollan sus capacidades más importantes. En cada período de la vida y cada espacio de participación social o académico, tenemos que asegurar que no haya barreras conscientes o inconscientes que limiten la participación de las niñas y mujeres en condiciones de igualdad. Se trata de cultivar habilidades para toda la vida; un pensamiento lateral, resolución de problemas e innovar. En una época que está marcada por los avances tecnológicos, tener el conocimiento para operar, usar y crear tecnología y soluciones basadas en la ciencia será fundamental para el avance de los jóvenes y crucial para la salud, educación, voz y empoderamiento de niñas y mujeres. Este es el momento del cambio; un momento para abogar por la igualdad de género en las oportunidades educativas y en la fuerza laboral, para liberar ese gigantesco potencial de inteligencia y creatividad que nos ayuda a transformar el mundo de manera más justa.

 

*Representante de UNICEF en Guatemala