Imagen es percepción

No estamos solos

Brenda Sanchinelli imagen_es_percepcion@yahoo.com

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El año pasado fue determinante para grandes cambios en cuanto a todos los fenómenos aéreos no identificados. Ahora ya no se les llama ovnis, sino UAP, un matiz que parece irrelevante, pero que en realidad se refiere a objetos que podrían estar mucho más involucrados con la dinámica terrestre de lo que se piensa.

Este hecho ha tomado tanta relevancia en EE. UU. que la Nasa ha contratado a 24 teólogos para estudiar cuál sería la reacción humana si se comprobara la existencia de vida extraterrestre, incluso ha pedido ayuda a líderes de diferentes religiones para entender cuál sería el enfoque espiritual que se le daría a este hecho y cómo podrían ir preparando a las personas para el contacto con seres de otros mundos.

Este importante programa cuenta con fondos de nada menos que US$1.1 y se denomina “Las implicaciones sociales de la astrobiología”. Según el New York Times, iniciaron los primeros estudios entre el 2015 a 2018, en el Centro de Investigación Teológica de la Universidad de Princeton, donde los profesionales analizaron y midieron estadísticamente cómo reaccionarían las personas de diferentes religiones cuando se confirmen estos hechos.

Este programa involucra a sacerdotes cristianos, pastores evangélicos, un rabino judío y un imán islámico. Lo interesante de este tema es cómo influirá en la fe de las personas. Ya que el descubrimiento de la vida extraterrestre plantea infinidad de dudas, no solo para los científicos, sino también para los teólogos. Existen tantos cuestionamientos que podrían hacerse, pero, para empezar: ¿se mencionan estos seres en los libros sagrados de cada religión? ¿Cómo se alinea con las historias de la creación de nuestro mundo? ¿Influyeron estos seres a lo largo de la historia del ser humano en nuestras creencias, cultura, edificaciones, sistemas de calendario etc.?

Los resultados del programa indicaron preliminarmente que los seguidores de una variedad de tradiciones religiosas y también los no religiosos podrían aceptar la idea de formas de vida extraterrestre, pero a su propio ritmo y viendo las pruebas correspondientes, sin que esto afectara la fe que practican.

Lo anterior no es un hecho aislado, porque paralelamente el gobierno de los Estados Unidos está investigando oficialmente los ovnis inexplicables, y este es un punto de inflexión histórico para la humanidad. Para lo cual el presidente Joe Biden firmó recientemente una ley que establece una nueva oficina dedicada a los ovnis, que examinará todos los extraños encuentros con estas naves desconocidas. La nueva unidad llevará a cabo investigaciones de campo sobre aeronaves no identificadas. Los informes sobre estos fenómenos se publicarán anualmente el 31 de octubre. La oficina se establecerá conjuntamente entre el Departamento de Defensa y la Oficina del director de Inteligencia Nacional. No cabe duda de que los UAP se han convertido en un tema muy importante en Washington. ¿Por qué será?

Y para cerrar con broche de oro, en estos días se ha hablado mucho del telescopio James Webb, lanzado el día de Navidad al espacio. Se ha descrito como una especie de máquina del tiempo, la cumbre de la tecnología y el conocimiento humano, capaz de mostrarnos una imagen cada vez más “nítida” del universo, capturando la luz emitida hace años por cuerpos celestes muy distantes. Catalogado el más avanzado y caro jamás construido —con un valor de US$10 mil millones—, su objetivo, además de observar los planetas, galaxias y estrellas, es identificar si existe vida extraterrestre, lo que acabaría con toda la incertidumbre y especulaciones que ha habido por años sobre este tema. Estamos a punto de resolver uno de los grandes misterios de la humanidad.