Ideas

¡No más subsidios “temporales”!

Eliminar el IDP para siempre. Suspender el IVA a los combustibles por un plazo fijo. Y olvidarse de fondos, topes y ventanillas.
 

El martes 8, los 48 Cantones de Totonicapán y la Alcaldía Indígena de Sololá marcharon al Congreso a exigir que quitaran los impuestos a los combustibles. Esa misma noche, 130 diputados aprobaron lo que las autoridades indígenas rechazaban: otro subsidio. Es el mismo Congreso que, durante seis semanas, le negó los votos al subsidio que anunció el presidente Bernardo Arévalo. ¿Qué cambió en un solo día? ¿Qué negociación habrá habido bajo la mesa?


No es el primer subsidio “temporal” del año. En abril, el decreto 11-2026 destinó Q2 mil millones que debían durar tres meses; se agotaron en poco más de nueve semanas. Los dos decretos suman Q4 mil 500 millones, casi todo lo que el impuesto a la distribución de petróleo (IDP) recaudó en 2025: Q4 mil 839 millones. ¿Y de dónde saldrá el dinero? El decreto desvía Q1 mil 280 millones de la cuenta para devolver el crédito fiscal del IVA. Ese dinero pertenece a tributarios formales y exportadores; no es del gobierno ni de los diputados. El gobierno les confiscará todavía más la liquidez a estas empresas. Otros Q400 millones salen del fondo para proyectos viales prioritarios.


Esta vez, además, cruzaron una raya. En abril, el Congreso aseguraba que el subsidio no implicaba control de precios. Ahora, la ley dice que Q39 y Q41 operarán como “precio máximo de venta”. El decreto ya prohíbe sacar del país el combustible subsidiado. ¿Por qué habría que prohibirlo? Porque un galón artificialmente barato invita a contrabandearlo. ¿Y cuando se acabe el fondo? Ya lo vimos en julio: al terminar el primer subsidio, la gasolina superior pasó de Q32 a Q37 por galón.


¿Por qué el gobierno prefiere subsidiar en lugar de dejar de cobrar? Un subsidio implica un reglamento, importadores autorizados y verificaciones del MEM, la SAT, la Diaco y la Contraloría. Cada ventanilla es poder, y quien reparte espera quedarse con alguna parte. Los del MEM hasta estaban pidiendo carros, computadoras y personal para “controlar” el subsidio. Quitar el impuesto, en cambio, funciona solo, en cada gasolinera, sin nadie a quien agradecerle. El Ejecutivo descartó suspender impuestos con el argumento de que “afectaría la planificación estatal”. Traducción: primero están las finanzas de los políticos y después los ciudadanos.

Cada reglamento y cada ventanilla dan poder, y quien lo reparte espera quedarse con alguna parte.


Lo curioso es quiénes piden lo correcto. Las autoridades indígenas les pidieron a Arévalo y a Luis Contreras, presidente del Congreso, suspender el IDP y el IVA. Rechazaron el subsidio porque, a su juicio, favorece a las distribuidoras. Varias gremiales de transportistas también piden quitar esos impuestos. No es frecuente que autoridades indígenas, transportistas y yo coincidamos. No en todo —ellos también piden un fondo de compensación—, pero sí en lo esencial. Hay que aprovecharlo.


A los precios de esta semana, el IDP y el IVA suman más de Q6 por galón de diésel. En la gasolina, unos Q8 o Q9. El tope les rebaja menos. ¿Y el argumento de que el IDP paga las carreteras? Cuesta tomarlo en serio cuando el propio decreto le quita Q400 millones al fondo vial “prioritario”.


La propuesta cabe en tres líneas. Eliminar el IDP para siempre. Suspender el IVA a los combustibles por un plazo fijo. Y olvidarse de fondos, topes y ventanillas. ¿Obligaría eso a recortar gasto? Sí. Pero el recorte ya ocurre: el decreto les quita recursos a Gobernación, a los exportadores, a las carreteras y quién sabe a qué más. La diferencia está en quién decide. Con el subsidio decide el funcionario; sin el impuesto, decide usted.


El subsidio lo pagan el exportador que espera su devolución, el conductor que esquiva baches y el tributario de mañana. Hoy existe una coalición inusual a favor de quitar impuestos. Esa oportunidad merece aprovecharse, no sepultarse bajo otro subsidio. El Congreso debería escuchar esa demanda de sus votantes.

ESCRITO POR:

Jorge Jacobs

Empresario. Conductor de programas de opinión en Libertópolis. Analista del servicio Analyze. Fue director ejecutivo del Centro de Estudios Económico-Sociales (CEES).

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