Escenario de vida

No todo es color de hormiga

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

La miríada de amenazas que presenta la región norte de Guatemala puede ser discutida y reforzada o refutada hasta el infinito porque cada quien mira de forma diferente el problema con su supuesta solución. Hablo de temas de deforestación, narcotráfico, tala ilegal y otros que están deteriorando la Reserva de Biosfera Maya (RBM). Sin embargo, para explorar los problemas y presentar soluciones tenemos antes que aprender del pasado y mantener vivo o mejorar lo que nos queda en el presente.

No todo es color de hormiga. A pesar de que en estos últimos 20 años pareciera que vamos de mal en peor, si es que existe algo positivo debemos analizarlo con un cristal de aumento. ¿Qué hemos hecho bien versus qué hemos hecho mal? En lo que respecta a la contaminación, violencia, la impunidad, la delincuencia, crimen organizado, narcotráfico y todo lo derivado de estos males, indiscutiblemente se ha exacerbado. El panorama sigue turbio y eso no ayuda al turismo. Es allí donde el nuevo gobierno debe poner un alto.

En mi búsqueda por obtener respuestas y para que podamos enmendar los errores, me he encontrado con arqueólogos, antropólogos, ambientalistas, científicos y expertos en clima que me siguen guiando en mi entendimiento. Uno de ellos es el arqueólogo Tomás Barrientos, con quien he conversado ampliamente sobre la situación en Petén, específicamente dentro de la Reserva de Biosfera Maya (RBM).

Según Barrientos, después de un final de siglo en el cual se veía que el manto verde de Petén estaba reduciéndose a una velocidad alarmante, nuevos datos nos revelan hoy que ha habido una pequeña recuperación lenta. Me ha compartido datos del Global Forest Change que de los 13,800 km2 de la RBM, entre el 2000 y 2018 se han recuperado aproximadamente 62 km2; es decir, un 0.45%.

Barrientos también menciona el programa CNCG, una iniciativa apoyada por la Usaid y liderada por Rainforest Alliance que nos arroja datos interesantes de la Cobertura Forestal 2010-2016. Por ejemplo, la tasa anual de deforestación a nivel nacional fue de 0.50%; en áreas protegidas fue de 0.79%; en áreas protegidas sin concesiones, del 1.19%; y en concesiones, del 0.28%, siendo esta última la tasa de deforestación más baja de todo el país.

Aunque sigamos incrédulos ante ello, porque sentimos que los datos no son ciertos o que nuestra cobertura boscosa de Petén se perdió hace mucho, WCS nos proporciona datos sorprendentes que podemos corroborar. Por primera vez tenemos datos netos positivos para la RBM (2.1 millones de hectáreas).

Barrientos me ha compartido los nombres de muchas organizaciones que trabajan en el monitoreo por sensores remotos para 2018 y 2019 en la RBM, siendo partícipes el Conap, WCS, Usaid, DOI-ITAP, GIZ, KFW y UICN. Hoy vemos resultados positivos gracias al monitoreo constante del WCS, a las regulaciones impuestas por el Conap y el involucramiento de Acofop.

Según Barrientos, los expertos creen que para el 2020 habrá un cambio masivo positivo y quizá pase a valores netos la ganancia del bosque. Esto me trae a la mente lo que los mayas esperaban de nosotros con el cambio de era. Para los chamanes, la alineación de los planetas en diciembre del 2012 es como una alineación de pensamientos y mentalidades para la correcta transformación de la conciencia, lejos de los 5,200 años de un ciclo destructivo que acaba de terminar.

¿Acaso estamos frente a una generación interesada en sumarse al cambio? ¡Nos hace falta una tremenda campaña de concientización y erradicar la codicia de algunos pocos que estorban nuestros esfuerzos! Los buenos somos mayoría.