Catalejo
Novedades posteriores al discurso dominical
Indudablemente, la presión del norte está comenzando a tener frutos y deben ser comprendidas las razones.
A partir del discurso pronunciado el domingo por Bernardo Arévalo, han ocurrido hechos diversos interesantes y esperados. Sorprendió por su discurso distinto a su estilo y forma de hablar, esta vez firme y con datos específicos, aunque algunos demasiado generalizados, pero aun así son una especie de primer paso. Un personaje nefasto dentro del país sufrió una derrota apabullante: Consuelo Porras, quien necesitaba urgentemente aferrarse a un “hueso” no obtuvo ni un solo voto en su intentona de integrar la Corte de Constitucionalidad —humor negro— junto con Leila Lemus, por lo cual ambas deberían optar por renunciar a sus actuales puestos y de alguna manera negociar penas menores en sus merecidos juicios como castigo a sus fechorías. La suerte se les escapó, arrepentida.
Sorpresas: Arévalo habla con firmeza, Consuelo Porras y Leyla Lemus caen y la USAC termina con su escaso prestigio.
Arévalo abandonó sus muletillas, esos malos hábitos al hablar para ganar tiempo: “en el marco de”, y su inconsciente actitud de incluir, por ejemplo, a “guatemaltecos y guatemaltecas”, porque sigue malas modas lingüísticas. Despertó el interés ciudadano al mencionar logros del estado de sitio, sobre todo en cuanto a la captura de cabecillas mareros, narcotraficantes, y los avances en la cárcel de máxima seguridad para encerrar a este tipo de delincuentes terroristas y causantes de miedo generalizado en algunas zonas capitalinas, como la 18. Falta ahora información constante de los avances logrados con el estado de excepción, instrumentos legales útiles cuando se tiene voluntad política, porque la tarea apenas ha empezado y los maleantes se enfrentarán con fuerza.
A mi criterio, debió haber especificado las diferencias y similitudes entre el estado sitio y estado de excepción, de dignificados específicos y esperados por una población harta de la criminalidad despiadada y sin control, contra los sectores populares. Por supuesto, es una acción inicial y al mismo tiempo firme con la meta de borrar la percepción popular de la preeminencia de los derechos de los delincuentes sobre los de la población ajena de la delincuencia. A nadie debe extrañar la crítica despiadada de quienes lo rechazan por terquedad ideológica, una acción tan absurda como la de considerarlo alguien infalible y rodeado de personajes iluminados. La polarización de las posiciones ha llegado en ambos casos a extremos rayanos en tozudez de primer orden.
Un dato que sin duda llamó la atención de quienes escucharon el discurso fue el de la cárcel en Escuintla especializada en mareros, por tanto, despiadados y autores del dolor y de la separación de familias inocentes. El tema causante de la popularidad Nayib Bukele en El Salvador y es de esperar algunas diferencias en el trato a quienes en realidad ya han perdido sus derechos por la elemental razón de no respetar los de sus víctimas. El actuar de Bukele, tiene el efecto de capturar y mantener en condiciones infrahumanas a los criminales. Se ha minimizado la criminalidad, pero la captura súbita sin base legal alguna, aunque tenga resultados positivos en la mayoría de los casos la minoría restante puede estar condenada por el resto de su vida a causa de errores o mala fe.
Arévalo indicó haber cortado la comunicación dentro de las cárceles y la coordinación con las maras y pandillas en las calles; haber incautado cinco toneladas de cocaína, capturado a 83 pandilleros, desmantelado un laboratorio de cocaína en Izabal, extraditado a siete individuos buscados, reducido las extorsiones en un 33% y en 50% a los homicidios. Esto tiene el error de mezclar porcentajes con cifras absolutas y no indica dónde han ocurrido. La zona 18 simple y sencillamente está fuera de control y los mareros impunemente llegan a cobrar miles de quetzales a pequeños negocios. Indudablemente, la presión del norte está comenzando a tener frutos y deben ser comprendidas las razones.