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Paren el pánico, terminen el encierro

Jorge Jacobs Fb/jjliber

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A pesar de que la evidencia es ya contundente —y cada día crece más— acerca de la necesidad de terminar de una vez con los encierros en nombre del covid-19, a juzgar por algunos comentarios que seguimos recibiendo en mi programa radial en Libertópolis, al mediodía, todavía hay mucha gente paralizada por el pánico. ¡Hay que parar el pánico y terminar con los encierros ya!

Y como el caldo de cultivo ideal para el pánico es la ignorancia, me permito aquí traducir y resumir uno de los que considero mejores artículos para entender cómo ha avanzado el conocimiento de la enfermedad. Es un artículo escrito por el Dr. Scott W. Atlas, de la Hoover Institution y la Universidad de Standford, que publicó la semana pasada en The Hill. Atlas expone los cinco hechos claves que se han ignorado al continuar con los bloqueos.

Hecho 1: La mayoría de las personas no tiene ningún riesgo significativo de morir por covid-19. Estudios recientes en Islandia, Alemania, la Universidad del Sur de California, la Universidad de Stanford y el Estado de Nueva York sugieren que la tasa de mortalidad, si uno se llega a infectar, es probable que esté entre el 0.1 y el 0.4 por ciento, un riesgo mucho más bajo —de 10 a 40 veces— que las estimaciones anteriores, que motivaron las políticas de aislamiento.

En la ciudad de Nueva York, que es el lugar de más contagios y muertes en Estados Unidos, la tasa de mortalidad de las personas de 18 a 45 años es de 0.01 por ciento, 13 por cada cien mil. Las personas de 75 años o más tienen una tasa de mortalidad 80 veces mayor. Para los menores de 18 años, la tasa de mortalidad es cero por cada cien mil. De 7,959 muertes investigadas a profundidad en la ciudad de NY, el 99.2 por ciento tenían una enfermedad subyacente.

Hecho 2: Proteger a las personas de mayor edad, con condiciones de riesgo, elimina el hacinamiento en los hospitales. La edad es el principal factor de riesgo para la hospitalización. La mayoría de las personas más jóvenes y sanas no necesitan atención médica significativa si contraen esta infección. De 38,000 hospitalizaciones en NY, menos del uno por ciento eran menores de 18 años.

Hecho 3: Las políticas de aislamiento previenen la inmunidad de la población, prolongando el problema. Las personas infectadas de bajo riesgo son el mejor vehículo disponible para establecer una inmunidad generalizada. Al transmitir el virus a otras personas del grupo de bajo riesgo generan anticuerpos y bloquean las vías hacia las personas más vulnerables, terminando con la amenaza. Mantener por más tiempo el aislamiento de toda la población evita directamente que se desarrolle esa inmunidad generalizada.

Hecho 4: Mucha gente está muriendo porque no acude a recibir atención médica para otras afecciones, por miedo de contagiarse del covid-19.

Hecho 5: La población en riesgo está claramente definida y puede ser protegida con medidas específicas. La evidencia de todo el mundo muestra claramente que un grupo muy bien definido de personas —adultos mayores o personas con ciertas enfermedades— tienen una mayor probabilidad de enfermarse severamente, necesitar hospitalización y morirse.

Basados en la biología fundamental y la evidencia que ya tenemos a mano, la política apropiada es establecer una estrategia focalizada en proteger a quienes se sabe que son vulnerables, el autoaislamiento de quienes tienen síntomas leves, y abrir las empresas y los lugares de trabajo, con algunas precauciones sobre las reuniones de grupos grandes, concluye Atlas.

Si desea leer el artículo del Dr. Atlas lo encuentra aquí: https://bit.ly/DrAtlas1. Aquí encuentra una versión más actualizada: https://bit.ly/DrAtlas2

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