Escenario de vida

Petén: una crisis que no admite indiferencia

Las instalaciones del Xan debieran servir como estación de vigilancia.

Petén está en crisis. Es una crisis profunda, alarmante y peligrosamente subestimada. Y lo más grave: no se está enfrentando con la seriedad ni la urgencia que exige. Por lo tanto, amigo lector, si Ud. es capaz de reaccionar ante lo que está a punto de leer en este artículo, circúlelo, y haga que sus amigos lo circulen y que las autoridades le escuchen. 

Mientras que el territorio grita auxilio, afuera pareciera que nadie escucha.

La amenaza es real. La presión derivada de la usurpación de tierras, la tala clandestina y la expansión de la ganadería ilegal ha escalado a niveles críticos, nunca antes vistos en la Reserva de Biósfera Maya (RBM), particularmente en el Parque Nacional Laguna del Tigre, la zona intangible de la Sierra del Lacandón, La Corona-El Morgan y el Triángulo de Candelaria. Estamos ante una alerta máxima que no admite interpretaciones. 

El Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap), como ente rector, necesita de nuestra ayuda. Hoy enfrenta grupos organizados, fuertemente armados, que invaden tierras que son legalmente concesionadas a comunidades, talan bosques, provocan incendios y transforman selva en potreros ilegales. No podemos dejar solo al Conap en esta lucha. 

La RBM no es cualquier territorio. Es el corazón natural y cultural de Guatemala: más de dos millones de hectáreas que forman parte de la selva maya, uno de los ecosistemas más importantes del continente. Allí sobreviven especies únicas como el jaguar y la guacamaya roja de la que solo quedan 500. 

Las brechas ilegales avanzan, los incendios podrían volverse incontrolables en la próxima temporada seca y los refugios de vida silvestre están en peligro de desaparecer. Quienes conocemos esta área comprendemos la magnitud de la situación, pero pareciera que no le estamos poniendo la atención del caso.  Estamos en una crisis espantosa por la destrucción que se estamos viendo acaecer allí, día a día, y todo en manos del crimen organizado. 

A esto se suma un vacío institucional tras la salida de Perenco. ¡Infraestructura clave que hoy podría estar siendo utilizada como base estratégica de vigilancia! Estas instalaciones deberían albergar una presencia permanente del Estado, todos trabajando de forma coordinada para frenar las invasiones. 

No se trata únicamente de proteger bosques, sino de resguardar ecosistemas prístinos que albergan una biodiversidad invaluable y que, por su naturaleza, no admiten intervención humana. Las comunidades con concesiones legales sí cuentan con servicios básicos del Estado, porque su presencia es regulada y sostenible. En cambio, quienes han invadido estas áreas protegidas lo han hecho al margen de la ley, en territorios donde no puede existir infraestructura ni atención estatal. Esto implica que, aunque se trate de familias, no pueden recibir servicios como clínicas, y las consecuencias ya son trágicas: se han reportado muertes por mordeduras de serpiente por falta de atención oportuna. Pretender regularizar su situación es inviable, pues significaría legalizar la destrucción de áreas que deben permanecer protegidas. 

De inmediato se deben fortalecer patrullajes, instalar puestos de control, activar investigaciones del Ministerio Público, para frenar las invasiones, incluso contratar apoyo aéreo para futuros  incendios. Pero el tiempo se agota. 

El Estado debe actuar ya. Se necesita coordinación real, presencia efectiva y decisiones firmes. Señor presidente constitucional de Guatemala, Bernardo Arévalo: debo pensar que Ud. está ya consciente de esta crisis, por lo que Guatemala no espera retrasos, sino su acción sin demora. Envíe al Ejército, habilite las instalaciones del Xan sin demora y expulse a los invasores del territorio. 

ESCRITO POR:

Vida Amor de Paz

Presidenta de la Fundación del Bosque Tropical. Directora general de Planeta Verde Televisión. Presentadora de Los secretos mejor guardados, de Guatevisión. Recorre el mundo filmando en cinco continentes. Es graduada de la Universidad Panamericana, en Periodismo.