Escenario de vida

Petén y sus sitios arqueológicos en riesgo

Vida Amor de Paz vidanicol@gmail.com

Mis amigos lectores. Me siento acongojada por no ver soluciones rápidas y certeras respecto de la manera de salvar nuestra Reserva de la Biosfera Maya (RBM) de la depredación, narcotráfico, trata de personas, tráfico de especies en peligro de extinción, cacería y tala ilegal e incendios forestales. La Asociación de Comunidades Forestales de Petén (Acofop) ha intentado detener exitosamente la incursión de estos males dentro de sus propias concesiones, lo que es un respiro a medias, porque aún no veo una luz para el resto de Petén.

El Parque Nacional Mirador-Río Azul y biotopo tampoco está fuera de peligro. Ubicado al noreste de Guatemala está bajo la tutela del Conap, Cecon y el Ministerio de Cultura y Deportes / Departamento de Monumentos Prehispánicos (Demopre). Como guatemaltecos, debemos exigirles a las instituciones que cumplan con resguardar las áreas protegidas y sitios arqueológicos, pero el Gobierno no les brinda un presupuesto adecuado.

Siendo amante de la arqueología y del patrimonio cultural que nos legaron los antiguos mayas, estoy consciente del gran esfuerzo que organizaciones ambientalistas y arqueólogos nacionales y extranjeros le han puesto a proyectos dentro de la RBM, pero sus esfuerzos no han sido suficientes para parar la terrible destrucción. Por ello, me preocupa que en unos pocos años solo nos queden cenizas.

Aunque hay muchos arqueólogos de los que me gustaría escribir, hoy me concentraré en el trabajo del Dr. Richard Hansen, como director del proyecto arqueológico Cuenca El Mirador, que investiga y explora más de 51 antiguas ciudades mayas de los 517 sitios ya identificados en la zona. La riqueza arqueológica allí es única a nivel mundial.

Hansen ha hecho más que solamente descubrir los maravillosos templos y pirámides de diferentes ciudades mayas por 40 años. Le ha puesto corazón al desarrollo social, sin ser esa su misión —entre estudios geológicos, estudios de flora y fauna, capacitaciones de turismo y velar por que sus empleados y niños aprendan a escribir y usar computadoras—. Ha montado un sistema de captación de agua de lluvia en Carmelita y un sistema de filtros para purificar el agua, único en toda la región de Petén. Pero en su búsqueda de soluciones, muchas veces sus palabras son tergiversadas.

Hace unos días, me horroricé leyendo en Facebook que el Dr. Hansen pretendía hacer un parque temático tipo Disney. ¿En plena RBM? ¡Perderíamos el destino de exploración y aventura! A Dios gracias no era cierto, pero muchos de los usuarios de FB se lo creyeron y empezaron a insultar al arqueólogo y al Irtra, creyendo que era un proyecto mancomunado. Nada era cierto.

A lo largo de varias décadas, jamás he escuchado que Hansen diga que quiere construir carreteras o abrir caminos para llegar a El Mirador, ni grandes hoteles de 5 estrellas, sino todo lo contario. Él propone recibir al turista con proyectos ecológicamente sostenibles, hospedándoles en búngalos y hostales, e incluso la posibilidad de colocar un tren de bajo impacto para personas de la tercera edad, y así evitar abrir caminos y carreteras.

Su última propuesta va en torno a declarar zona silvestre la Cuenca Mirador. Se trata de una clasificación que aún no existe en Guatemala, y su idea fue tomada de zonas declaradas “silvestres” en EE. UU. y Canadá, donde se prohíbe la actividad forestal, caminos o carreteras.

Si tanto los concesionarios forestales como arqueólogos como Hansen —ambos con su profundo amor por Guatemala— quieren solucionar la amenaza del Petén, ya es hora que expongan sus ideas y juntos produzcan un cambio. ¿Qué cambio? Esa es la pregunta del millón.