Urbanismo y sociedad

Pobreza urbana y segregación en las navidades

Alfonso Yurrita Cuesta alfonsoyurritacuesta@gmail.com

Publicado el

En la columna anterior explicaba el fenómeno de la migración que se da a nivel popular. La pobreza urbana es el tipo de pobreza que se presenta en las ciudades. Esta se produce debido al crecimiento de las ciudades, que abarca territorios rurales y zonas de extrarradio que presentan menores niveles de ingresos.

El país tiene un déficit cualitativo del 61 por ciento, es decir, un millón 542 mil 639 hogares que tienen dificultades en uno o varios elementos, en la calidad de los materiales residenciales (piso, techo, paredes) acceso al agua potable, servicio sanitario y derechos de propiedad.

Los registros se desprenden del estudio comparativo del estado de la vivienda en Centroamérica, realizado por Hábitat para la Humanidad, el Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (Clacds) del Incae.

La pobreza rural puede asimilarse a la pobreza absoluta, y en muchos países afecta a un elevado número de personas que apenas logran garantizar su supervivencia física. “Es un estado de privación profundo en el que los ciudadanos no tienen asegurado el acceso a los bienes básicos: alimentación, educación, salud, vivienda” (Alicia Ziccardi).

En Guatemala, la mayoría de problemas que restan calidad a las viviendas son materiales con que se fabrican, el piso o, en algunos casos, no se cuenta con uno. Este rubro alcanza el 29 por ciento, y es el más alto.

Uno de los principales retos que se afronta en Guatemala consiste en elevar la productividad del guatemalteco, para ayudar a solucionar los problemas de pobreza y el subdesarrollo. Por lo que es importante contar con una política social que permita el rol subsidiario del Estado para los grupos vulnerables, así como de los municipios.

Los bajos ingresos del Gobierno central (11 por ciento del PIB en promedio en años recientes y un 10.8 por ciento estimado en el 2021) limitan la capacidad de inversión pública y restringen tanto la calidad como la cobertura de los servicios públicos básicos, desde educación y salud, hasta acceso a agua, lo que explica en gran medida la falta de progreso en el desarrollo y las grandes brechas sociales, a la zaga del resto de Centroamérica, donde “la luz de Jesús y la sombra de la pobreza está viviendo las fiestas de Navidad en uno de los años más difíciles de la historia reciente, enfrentando el desafío de la pandemia y las heridas aún abiertas vinculadas a los desastres naturales” (ALC).

“La Iglesia ha estado al lado de los pobres, afirma don Giampiero De Nardi, misionero salesiano durante nueve años en Guatemala, una de las naciones más pobres del continente americano” (Vatican News).

La desnutrición crónica infantil (y retraso en el crecimiento) afecta al 47 por ciento de todos los niños menores de 5 años, al 58 por ciento de los niños indígenas y al 66 por ciento de los niños en el quintil de ingresos más bajos.

La pandemia del covid-19 puso fin a tres décadas de crecimiento económico en Guatemala. Aun así, el país experimentó una de las menores contracciones del PIB en el 2020 en ALC (-1.5 por ciento) y la actividad económica se recuperó a niveles prepandémicos durante el primer trimestre del 2021, respaldada por un ingreso récord de remesas. Pobreza extrema es el nivel en el que se encuentran las personas que no alcanzan a cubrir el costo del consumo mínimo de alimentos. La línea de pobreza extrema representa el costo de adquirir las dos mil 246 calorías mínimas.