Cable a tierra

Por la Usac

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

La Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) es mi alma mater; hace 36 años llegué a la conclusión de que a pesar de que la guerra todavía diezmaba implacablemente las vidas de estudiantes y docentes sancarlistas, no había en el país mejor lugar para cursar una carrera. En ese entonces no imaginaba que la educación superior me daría mucho más que un título profesional. Yo diría que fue en la Usac que se me terminó de formar la conciencia humanista; y no porque me “indoctrinaran”, sino porque allí fui expuesta plenamente al enorme mosaico cultural y socioeconómico que somos como país. Allí aprendí que, con condiciones apropiadas y con oportunidades para todos, un joven de extracción socioeconómica humilde, formado en escuela pública, podía dar de sí tanta o más excelencia académica que alguien educado con enormes privilegios y ventajas por sobre la media nacional. Las prácticas profesionales que se hacen en áreas e instituciones de precariedad indescriptible afirmaron mi sentido de responsabilidad compartida; de que debía abonar a construir un país mejor para todos. Esto es la Usac: un espacio y práctica que nivela el tablero de oportunidades para todos y esa es, en mi opinión, la base de una mejor sociedad. Es el lugar que me permitió entender que la educación superior no nos aporta únicamente una profesión, sino que nos puede formar como ciudadanos activos y comprometidos o reducirnos a consumidores; o peor, a meros espectadores o a ser compinches de los juegos perversos del poder.

Por ello defiendo y argumento a favor de la educación pública, de la salud pública y, en general, la necesidad de que la sociedad mantenga un conjunto de bienes y servicios que nos sirvan a todos y paguemos entre todos. Una sociedad puede ser plural, diversa y estratificada socioeconómicamente, pero se mantiene gobernable y cohesionada cuando todos tenemos garantías mínimas de bienestar, sentido de pertenencia, y conciencia del destino compartido que tenemos como guatemaltecos. De paso, no puede haber meritocracia en el Estado, sin profesionales que no solo son excelentes en su disciplina; sino tienen, además, conciencia ciudadana.

Por eso me opongo y me expreso públicamente en contra de imponer más barreras económicas de acceso a la escasa población que en pleno siglo XXI logra completar su diversificado y quiere estudiar en la Usac. Por eso no quiero que negocien ni mercadeen con los bienes y el patrimonio de la universidad nacional; y por eso me uno a las voces de los estudiantes, docentes y administrativos que luchan porque la Usac siga siendo el recinto donde todos pueden buscar una oportunidad de educación superior. Por eso resiento que sus autoridades —rector y Consejo Superior Universitario— y otras instancias de decisión se acomoden y respondan al statu quo, que no exijan al Estado la debida asignación financiera que constitucionalmente les corresponde y que no demuestren continuamente la eficacia en el uso de esos recursos y probidad en su manejo.

Señor rector, señores del CSU, ustedes fueron electos para servir a los mejores intereses de la universidad, de la comunidad estudiantil y del país. Lean en ese espíritu las demandas estudiantiles y lleguen a buenos términos pronto. No fueron electos para convertir a la Usac en otra universidad privada más de las 14 que ya hay. Más bien, se les ha olvidado que la Usac es el ente rector de toda la educación superior en el país y no han hecho nada al respecto.
¡Ya basta! Es hora de que recuperen su lugar en la historia. No queremos otro rector más declarado non grato por no haber sabido estar a la altura del papel para el cual fue electo.