Cable a tierra

Por una Usac para la academia y la población

Karin Slowing karin.slowing@gmail.com

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La ética de los 170 electores será la que marque la diferencia el día de hoy, que se realiza la elección de rector de la Universidad de San Carlos de Guatemala. ¿Venderán la Rectoría a las fuerzas oscuras que claramente han estado maniobrando estas semanas para corromper el curso del proceso, tal y como lo hicieron con la elección de fiscal general? ¿O antepondrán la decencia, la dignidad y la necesaria protección que requiere la Usac para comenzar su transformación institucional, rescatar la calidad académica y el cumplimiento de sus auténticas finalidades?

El pésimo precedente del retorcido proceso de elección de fiscal general anticipa de qué son capaces con tal de asegurar que la señora que ocupa inmerecidamente ese cargo actualmente se pueda reelegir y permanecer como pieza clave del club de gánsteres que destruye al país. Han llegado a tal punto que la Corte de Constitucionalidad obligó a los comisionados a votar contra su conciencia, violando todo principio básico de libertad de pensamiento y acción y contradiciendo precedentes previos como fue en su momento el caso con Claudia Paz y Paz. Amenazar desde la CC el ejercicio ético ciudadano de libertad de conciencia ubica al Estado en Guatemala en el mismo nivel de la dictadura nicaragüense y de la salvadoreña. Es el uso repugnante de la ley para minar aquello mismo que la CC estaba llamada a defender.

Tanto en Nicaragua como en El Salvador, las universidades están siendo objeto de asedio por parte de estos dictadores, cabezas visibles de élites narcocleptocráticas que los respaldan y que mueven los hilos por atrás. Obviamente, a las dictaduras no les gusta que la gente piense y se eduque. En Guatemala quieren capturar la Usac de una vez por todas, para terminar de acallarla y para usufructuar los espacios de incidencia que ocupa en las decisiones nacionales, así como los recursos del pueblo que se le asignan, que en lugar de servir para la educación, la investigación y el servicio a la ciudadanía, a las juventudes que provienen principalmente de las capas medias y medias bajas del país, se emplearán para seguir minando las posibilidades de una vida digna y una educación superior de calidad en Guatemala.

Por eso, la Alianza Criminal que se ha fraguado entre élite económica, narcos y sistema políticos, hasta fusionarlos a todos en una sola masa que subyuga y depreda a la nación entera, la tiene en su mira. Cada vez menos le preocupan las formas; sabe que la Comunidad Internacional no hará nada; las declaraciones y “sanciones” les dan risa y avanzan y avanzan su agenda de cleptocontrol. Por eso les molesta una Usac autónoma; saben que no todas las universidades privadas tienen principios, que muchas son solo negocios educativos donde lo que importa es el poder, el dinero y responder al statu quo y a ideología disfrazada de fe. Son fachadas desde las cuales operan los hilos del poder. Ya vimos “decanos” y “decanas” elegir sin pena ni vergüenza a auténticos adalides de la corrupción como candidatos a fiscal.

En el caso de la Usac, los únicos que pueden hacer la diferencia en esta situación específica, el día de hoy, son los y las electoras. Esperamos una elección ética en la Usac. Una elección que defienda la academia frente a la corrupción y la cooptación. El futuro que pueda tener el país depende de las acciones individuales y colectivas de sus ciudadanos. No sirvan de operadores de la oligonarcocleptogarquía, que quiere total control sobre el Estado, acallar cualquier disidencia y anular cualquier espacio que no se doblegue totalmente a sus designios corruptos, antidemocráticos y depredadores. Literalmente, el día de hoy el futuro inmediato del país está en sus manos.