Si me permite
Posponer las cosas es una falta de madurez
Las circunstancias del después tal vez no nos permitan lograr lo que nos propusimos.
“Mientras estamos posponiendo las cosas, la vida se da prisa”. Séneca
En el momento en que cambiamos la fecha de algo que teníamos planificado, debemos tener presente que las circunstancias no podrán ser las mismas y además muchas cosas seguramente pueden surgir y, lo que en un momento teníamos perfectamente planificado, ya no será posible llevarlo a cabo. Por ello, ante los cambios, la flexibilidad debe estar presente de nuestra parte, para que la frustración no nos termine invadiendo.
Muchas oportunidades se perderán si tenemos la costumbre de ir dejando las cosas para después.
Como la práctica de posponer puede llegar a ser de alguna manera una costumbre, esa práctica debe corregirse cuanto antes y mucho más en la etapa formativa de la vida, la cual, de algún modo, llega a ser tan arraigada que llega finalmente a ser un perfil que nos identifica y puede ser determinante a la hora de que se nos esté considerando para algún proyecto o trabajo.
Cuando estamos involucrados en algún asunto, lo correcto es saber enfrentar la realidad de los probables contratiempos y saber buscar alternativas, no para justificar demoras, sino para saber cómo superarlos y cumplir con los compromisos, pero no tomar la opción de posponer, a menos que haya razones y elementos que deban ser considerados para mejorar y no simplemente retardar lo que se había proyectado.
Cuando se está considerando la alternativa de posponer una actividad, el elemento de la voluntad y el carácter es lo que probablemente más pesa. Muchos han logrado cosas que aparentemente eran inalcanzables, pero lo hicieron gracias a la voluntad que tenían y porque cada obstáculo que fue surgiendo en el camino lo supieron despejar antes que valerse de alguna justificación e ir postergando el proceso.
En muchas ocasiones, cuando la situación se va poniendo cuesta arriba, los que lo rodean lo animan a renunciar al proyecto, considerando todas las dificultades que se están presentando. Pero hay a quienes ese mismo proceder los desafía a seguir y lograr lo que se han propuesto.
Es sorprendente que aquellos que tienen la práctica de posponer sus trabajos, en muchos de los casos, ese detalle genera cierta falta de credibilidad y, por ello, cuando se presente algún proyecto en el cual la persona podría ser tomada en cuenta, no se le toma en consideración simplemente porque en el pasado recuerdan de qué manera estuvo posponiendo lo que estaba haciendo y, por lo mismo, no se había podido terminar a tiempo, y eso le quita posibilidades.
La referencia que las personas dan de nosotros está fundada en la modalidad con la que hacemos las cosas, transformándose estas en cartas de presentación, sea en la modalidad positiva o negativa.
Cuando llegamos a entender que cada cosa en esta vida tiene su tiempo y su lugar, cuando estas normas se alinean con los que nos rodean, se nos abren oportunidades para poder sentirnos útiles y aceptados.
Por esto es importante que, cuando somos encargados de instruir y formar a quienes habrán de hacer algún trabajo como prioridad y asunto fundamental, podamos darles a entender que, si en algún momento habrán de posponer algo, debe ser lo suficientemente justificado y además comprendido, para que no afecte la credibilidad de nuestro trabajo en oportunidades futuras. Evidentemente, mi modo de ser y hacer las cosas habrá de pesar para lo que se me pedirá hacer mañana.