Registro akásico

¿Qué exigen los jóvenes?

Antonio Mosquera Aguilar http://registroakasico.wordpress.com

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Se puso mucha atención para caracterizar a los nacidos en la década de 1980. Ahora son un grupo de edad madura. Inauguraron la nueva conectividad en escala mundial, la televisión a la carta y el teléfono multifunciones. Se trata de los llamados milenial, primer grupo de edad sujeto a la revolución en las comunicaciones y tecnologías de la información y cómputo. Sin embargo, ahora están instaladas todas esas facilidades y se espera el próximo salto en las comunicaciones, así como los sistemas inteligentes que permiten a las máquinas mantener un diálogo con los demandantes de servicios.

Una nueva generación viene a ocupar su lugar en esa nueva realidad. Se trata de la generación Z, la componen todos los nacidos alrededor del año 2000. Jahir Dabroy y un grupo de investigadores de Asíes se propuso escuchar las demandas de la nueva generación, para descubrir criterios cualitativos sobre sus preocupaciones cívicas y personales.

Los veinteañeros manifiestan estar conscientes de integrar un pacto intergeneracional donde se obliga a la solidaridad, buscar soluciones a problemas sociales y, sobre todo, no desatender al entorno natural. Los jóvenes de la zona centro del país están preocupados seriamente con la vialidad. El exceso de autos, con el consiguiente embotellamiento diario, es visto como una reducción de la libertad y degradación de la calidad de vida. Se solicita formar una autoridad vial para toda región central.

Una apreciación importante es el menoscabo de la educación universitaria. Se les critica a las universidades, sobre todo en el interior del país, la insubsistencia de los estudios ofrecidos. Muchos jóvenes han observado a graduados universitarios sin posibilidad de obtener plazas de trabajo. En cambio, en todas las regiones es general el aprecio al Intecap. También se demandan cursos en línea para acreditación por parte de las municipalidades. Tal mecanismo es discutible, pero los jóvenes así lo piensan.

Se demanda la oportunidad de participar en pasantías, tanto en lo privado como en lo público. En la regulación de esta prestación se admite pueda organizarse como tiempo parcial. Se pide apoyo para generar economía naranja, o sea creativa desde el arte hasta la informática, y la azul, es decir ocuparse en actividades en los mares que bañan al país. Como se observa, la generación Z está dispuesta a trabajar.

Los nuevos ciudadanos desean participar en política pero resienten la falta de democracia en los partidos. Los jefes y dueños de partidos ahuyentan a quienes se acercan a los mismos. Utilizados como mano de obra gratuita, sin voz ni atención a sus inquietudes, se desaniman de participar. Curiosamente, en todo el país, no se pierde la convicción sobre la necesidad de los partidos para establecer programas sociales.

Los jóvenes explican la renuencia a contraer matrimonio. En principio, las mujeres son las más expresivas en este asunto. Afirman que en el país existe la falsa creencia sobre el predominio de los hombres en el hogar. Muchas no están dispuestas a estar bajo el dominio de varones que se convierten en jefes despóticos en las relaciones familiares. De esa cuenta resulta que no habrá muchos enlaces mientras no se cambien esas erróneas percepciones de las relaciones humanas.

La primera pauta para una democracia consiste en escuchar a la ciudadanía. Muchas veces la vocinglería de loquitos en canales de televisión esconde a la verdadera juventud. No se trata de descerebrados, riéndose como descosidos o diciendo ludibrios. La verdadera juventud se muestra responsable y preocupada por el futuro.