Desde Ginebra

Qué podemos esperar de este año 2021

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

Muchas personas esperaron con ansias el final del año 2020, la historia lo registrará como el año de la pandemia del coronavirus causante del covid-19. Sus consecuencias seguirán presentes en 2021, manteniéndose las medidas de seguridad promovidas por los gobiernos y las autoridades sanitarias, las cuales se han ido modificando con el paso de los meses, al contar ahora con mayores conocimientos sobre la enfermedad y sus mutaciones.

La mayoría de las personas ya se acostumbraron a las mascarillas como a los geles desinfectantes, los cuales nos seguirán acompañando y tendremos que seguir manteniendo nuestra distancia de seguridad interpersonal, evitando todo lo que son aglomeraciones multitudinarias.

Pero la gran incógnita es qué pasará con el trabajo y los planes postergados. Después de un año como 2020, donde la mayoría nos preguntamos, ¿seguiremos con restricciones para movernos? ¿podrán ir los niños a la escuela? ¿cuál será el mejor modo de plantearnos el 2021?

A estas alturas del año, parece que el 2021 no será un año normal. El avance de la digitalización del trabajo vino para quedarse, las empresas que usan el teletrabajo se actualizan con nuevas formas de tecnología; no obstante, el estar trabajando en casa no significa trabajar sin parar, debe tomarse el debido descanso; eso es una cuestión de salud mental.

En muchos casos, los trabajadores volverán a las empresas, las que ya no serán como antes, sobre todo porque descubrieron algo que antes no conocían, replanteando sus formatos con nuevas pautas de convivencia, distancias que mantener, así como protocolos de higiene que deben cumplir.

Se tiene la esperanza de que en el año 2022 el coronavirus sea finalmente derrotado y que la vida pueda comenzar a volver a la normalidad; sin embargo, no será la antigua normalidad, será un nuevo mundo, con una economía transformada, como cuando la Segunda Guerra Mundial y la Gran Depresión reordenaron la vida de las generaciones anteriores.

Las crisis pueden forzar o acelerar los cambios de comportamiento. Algunos de los viejos comportamientos se revertirán cuando la pandemia termine. Pero no todo se revertirá, en algunos casos la gente se dará cuenta de que se aferró a los viejos hábitos por inercia y preferirá los nuevos desafíos.

Miles de empresas que eran vulnerables antes de la llegada del virus han desaparecido. La empresa tradicional llegó a su fin en el 2020. Ahora el virus ha interrumpido las compras en persona y ha causado que muchos consumidores cambien a compras en línea, poniendo a muchos centros comerciales tradicionales que sobreviven en riesgo de fracasar.

Todo esto, obviamente, es una conjetura. El futuro es desconocido, pero la pandemia se ve cada vez más como uno de los eventos que definirán nuestro futuro. La noticia esperanzadora es que la vacuna ya se desarrolló en tiempo récord y se está distribuyendo en la mayoría de los países, y en algún momento las personas estén protegidas con la aplicación de una vacuna aprobada por las autoridades internacionales de salud, y se demuestre que han sido efectivas en la inmunización de este terrible ataque, y volvamos a una estabilidad, sin la amenaza de este virus.

En pocos años el mundo ha sufrido dos mayores crisis económicas, con la crisis financiera de 2008 y la peor pandemia en más de un siglo. Lo cierto es que hay una lección que debemos aprender de esto, y es que los cambios pueden ocurrir más rápidamente de lo que nosotros nos podíamos imaginar.