Con otra mirada

Recorrido penitencial y arquitectónico

José María Magaña Juárez jmmaganajuarez@gmail.com

Para el mundo católico la Cuaresma representa el período cuando se conmemora la vida pública, pasión y muerte de Jesús de Nazaret, quien vino al mundo para redimir nuestros pecados. Es el tiempo litúrgico preparatorio a la gran fiesta de la Pascua.

Dura 40 días. Comienza el Miércoles de Ceniza (6Mzo2019) y termina el Jueves Santo (18Ab2019), cuando Jesús celebró la última cena con sus apóstoles. Esos cuarenta días tienen su origen en la propia Biblia, que habla de los cuarenta días del diluvio, cuarenta años de la marcha del pueblo judío en el desierto, cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña; los cuarenta días que pasó Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública y los 400 años que duró la estancia de los judíos en Egipto.

El color litúrgico de este tiempo es el morado, que significa luto y penitencia. Es cuando en Guatemala las jacarandas, matilisguates y nazarenos se visten de morado, anunciando nuestra exuberante primavera. La Antigua Guatemala, convertida en el mejor referente cultural de los guatemaltecos, también luce el esplendoroso color del Nazareno.

La ciudad debe su importancia a que, como Santiago de Guatemala, fue abandonada a causa de los terremotos de 1773, convirtiéndola en un conjunto urbano-arquitectónico del siglo XVIII conservado en el tiempo. Con su repoblación consolidó las ahora arraigadas tradiciones, incluyendo las de la cristiandad, llegando a merecer amplios reconocimientos, como la declaración de Monumento Nacional en 1944 y Ciudad Monumento de América en 1965. Resguardada desde 1969 por la Ley Protectora de La Antigua Guatemala, e incluida en la lista de patrimonio mundial de Unesco en 1979. Más tarde, cuando el Hermano Pedro fue elevado a los altares, el Ayuntamiento la nombró Ciudad Mística en 2004.

Por esas características, la configuración de sus barrios se mantiene alrededor de las parroquias, de ahí el arraigo y orgullo de sus habitantes que hacen posible mantener sus tradiciones y dar a la ciudad ese carácter que la distingue. En esa imagen confluyen tradiciones, fe y el paisaje urbano-arquitectónico que se une de manera única e indivisible al paisaje natural que la rodea, bajo la protección de sus montañas y la vigilancia, tutela y amenaza de los tres volcanes, que en 1532 fueron incorporados a su escudo.

Caminar por sus calles es un deleite. La estructura urbana mantiene incólume un importante recorrido, cuyo origen viene de Jerusalén, en donde los franciscanos instauraron la conmemoración del Vía Crucis o Vía Dolorosa, que es el camino recorrido por Jesús en aquella ciudad. Va desde el Pretorio, dentro de la fortaleza romana Antonia, en donde Poncio Pilatos lo condenó a muerte, hasta el lugar llamado de La Calavera, de ahí Calvario o Gólgota, en Hebreo. Consta de 14 estaciones; 9 provienen del Evangelio y 5 de la Tradición. Las dos primeras están dentro de la fortaleza; las próximas 7 en las callejuelas de la vieja ciudad y las últimas dos, dentro de la iglesia del Santo Sepulcro. Los viernes, a las 3 de la tarde, los franciscanos realizan una procesión a lo largo de ese recorrido.

En La Antigua Guatemala destaca el magnífico conjunto procesional formado por San Francisco, calle de Los Pasos, Escuela de Cristo, Nuestra Señora de Los Remedios, alameda y ermita El Calvario, fundamentado en aquel recorrido penitencial del Vía Crucis.
Propongo realizar ese paseo el próximo sábado 30. Punto de encuentro: Plaza San Pedro, frente al Tanque La Unión (2ª avenida sur y 6ª calle oriente), a las 10 horas. Reservar y confirmar a mi dirección electrónica o al celular 5506 8417.