Desde ginebra

Reflexiones del futuro del comercio mundial

Eduardo Sperisen-Yurt esperisen@gmail.com

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Se inicia un nuevo año para la actividad de comercio mundial. Hace 25 años se estableció la Organización Mundial del Comercio (OMC), considerada en su momento como un gran triunfo del multilateralismo. Lamentablemente, los escenarios han cambiado y el multilateralismo se ve ahora empañado. La dinámica de negociaciones y la trayectoria de la Ronda de Doha es un claro ejemplo, los resultados de negociación fueron relativamente pobres, quedando sobre la mesa muchos temas pendientes, en espera de mejores tiempos.

El lanzamiento, en Qatar, de la denominada Ronda de Doha, en el 2001, anunciada como la esperanzadora ronda del desarrollo, envolvió un choque entre países desarrollados y los países en desarrollo. La negativa de países desarrollados a hacer concesiones en varios temas de interés de los países en desarrollo llevó al cierre de Doha sin sustanciales avances en la liberalización comercial mundial, salvo por el Acuerdo sobre Facilitación del Comercio.

La creciente resistencia de países en desarrollo a ceder ante presiones fue uno de los factores que llevaron a un desencanto con el multilateralismo de algunos miembros de la organización. En el contexto de las negociaciones emergieron nuevas temáticas que iban más allá del comercio de bienes.

Estados Unidos, en su forma de ver las cosas, contrarió a los miembros de la Organización, abrazando al proteccionismo, y optó por un enfoque comercial de forma bilateral, tendiendo a usar el acceso a sus mercados como palanca para conseguir objetivos de política comercial.

Lo que nos espera en este año es negociar el tema de la reforma de la organización, entre otros, el aspecto de la graduación de los países emergentes al trato especial y diferenciado de que los países se autocalifiquen en cuanto a su nivel de desarrollo y que cumplan con ciertos requisitos.

Tal es el caso de países en desarrollo grandes como China, India, Brasil y otros, que varios miembros de la Organización no los consideran en desarrollo, estatus bajo el cual fueron aceptados en su ingreso a la OMC, pero ahora se discute su graduación y se cuestiona que no deben ser tratados como si fueran países de menor desarrollo que los considerados desarrollados, sin importar cuál sea su ingreso per cápita actual o los niveles de pobreza que arrastren.

Lo cierto es que los vientos del siglo 21 han cambiado y se discute un nuevo enfoque del trato especial y diferenciado como un principio básico del nuevo milenio del comercio multilateral, que requiere de una reforma general consensuada. A la situación actual pudiera sobrevenir un multilateralismo reformado que tome en cuenta en mayor medida los intereses de los países desarrollados, una modificación de las reglas actuales y un mayor grado de autodeterminación de los países en materia de política comercial, o bien un comercio negociado entre partes interesadas.

Entre los temas a debatir durante este año se encuentran las subvenciones a la pesca y el comercio electrónico, del cual los miembros acordaron recientemente extender por seis meses una moratoria a la aplicación de aranceles al comercio digital, mientras se negocia un acuerdo sobre el comercio digital, que tiene un valor estimado en 225 mil millones de dólares al año y ha estado vigente desde 1998.

La facilitación de las inversiones, de la integración de las mipymes y sobre la integración de las mujeres son temas que deberán discutirse a profundidad y buscar el común denominador que permita lograr acuerdos que deben integrarse a la normativa multilateral de la OMC.