Si me permite

Relaciones bien cultivadas rompen la monotonía

Samuel Berberián samuel.berberian@gmail.com

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“Toda relación que transporta al hombre fuera del círculo estrecho de su egoísmo es saludable y buena para el alma, cualquiera que sea el giro que tome esa relación”. Renán

Cuando podemos pensar en los comportamientos rutinarios, sean estos nuestros o de los que conviven con nosotros, fácilmente visualizamos actividades y conductas, las que repetimos conscientes o inconscientes y terminamos justificándolas simplemente porque no queremos cambiar el modo en el que nos desempeñamos o bien simplemente porque no queremos arriesgar.

Si el caso se presentara para que uno evite la rutina, esta simplemente necesita del acto de la voluntad de uno para salir de ella y de alguna manera creativa e innovadora pensar en qué otra manera se puede hacer o decir algo sin tener que repetir el patrón que se ha usado hasta ese momento. Además, frecuentemente el ser gratificante favorece la relación cuando se cambia la rutina y llama más la atención creando comentarios por los que nos rodean.

En la vida recibimos muchas sorpresas, algunas gratificantes y algunas no tan gratificantes que igual debemos saber procesar para poder seguir el ritmo de la vida que nos hemos trazado.

Evidentemente, en el marco de la monotonía, se estructura una rutina de vida, y si bien nos cuesta admitir y reconocer, debemos aceptar que el no hacer nada para generar un cambio favorable y sano puede llevarnos a la misma muerte o autoeliminación simplemente porque no se quiso introducir un cambio.

Por lo anterior aceptamos que la innovación o cambio bien elaborado y planificado, cuando se ha aprendido el cómo hacerlo para que sea funcional, nos puede abrir nuevos horizontes que no solo nos traen provecho a nosotros mismos, sino además favorecen a aquellos que comparten la vida con nosotros y posiblemente les dan la oportunidad a ellos también de integrarse en esa innovación recibiendo los beneficios que está trayendo.

Es sorprendente que quienes tienen la madurez y capacidad para arriesgar para el cambio siempre son los que tienen algo que decir y comentar y usualmente con facilidad tienen mucha más capacidad de evaluar y comentar lo que están percibiendo, porque cuando es lo contrario las respuestas que recibimos son de “no s锨 o bien el simple hecho de comunicarnos que no se habrán de involucrar porque ellos nos dan la libertad en lo que queremos emprender.

Por el otro aspecto social, cuando nos salimos de lo rutinario por presión o simplemente para probar nuevos horizontes, incursionando campos no alcanzados por otros, las mismas personas que nos contemplaron con cierta incredulidad y sospecha, una vez que las cosas están encaminadas y rindiendo resultado, son las que se nos acercan para ver si hay alguna oportunidad para involucrarse y poder percibir algún beneficio.

Es innegable que en esta vida unos han nacido con la capacidad o el entrenamiento para abrir brecha y favorecer a muchos, y otros no.

No es que sean menos que los demás, pero mejor prefieren lo que otros han alcanzado y saben sencillamente cómo implementarlo en su diario vivir, lo cual no es ni bueno ni malo.

Por lo mismo, es indispensable que uno sepa cuál es el papel que la vida le ha asignado para tener que desempeñar y estar dispuesto a romper rutinas para encaminar algo nuevo.